martes, 8 de enero de 2013

Vete, vete lejos de aquí



Cada vez que hablo con personas de mi edad y de mi mismo nivel de estudios siempre me pregunto que qué pinto allí hablando con esa gente. Todo el mundo quiere largarse lo más rápido posible de este país. Parece que hay alguna especie de plaga o de virus por lo cual la existencia se hace demasiado difícil.

No voy a ponerme a discutir sobre la obviedad de la situación de mierda actual de este país, pero tampoco termino de comprender esas ansias de fuga, pensando que la migración es lo único que nos queda y que además es guay del paraguay estar en otro país conociendo otra lengua y otra cultura.

Yo como no tengo ni pajolera idea de que haré con mi vida y como mis ambiciones son más estrechas que mis ojos almendrados y miopes me dedico a poner en cuestión los planes de vida de aquellas personas que quizás tienen algo más de dinero que yo o que por lo menos se lo dejan. Pero voy a ser sincera, tenía planes, claro que los tenía, pero todo se ha ido al carajo teniendo en cuenta lo caro que está todo y mientras tanto el poco trabajo que hay y los sueldos tan de mierda que tenemos.

Tras volver a la más infame precariedad y con ello regresar al lecho patriarcal yo me quiero independizar de nuevo, y me importa un carajo tener que vivir en Vallecas y trabajar con un contrato (que no sea por favor de obra y servicio) temporal en Carrefour, si es que la vida me presenta tan suculenta oportunidad.  Pero hablo con aquellos con los que he compartido apuntes y sólo piensan en estudiar másteres caros aquí o allá, en irse a vivir a América Latina, aquellos que en las manifestaciones gritan “El hijo del obrero a la universidad”, cuando se mueven por Madrid en sus coches propios, cuando se van por ahí de vacaciones pagadas cuando yo como una pringada me quedo sin poder seguir estudiando algo que quiero y me quedo en el mismo sitio trabajando y trabajando en invierno, en verano, en primavera, en otoño y siempre sin un puto duro.

Aquí hay algo que falla y que huele mal. Y sí, quizás soy algo envidiosa, pero gracias a Dios no soy  hipócrita.



Vete, vete lejos de aquí
Vete, vete no quiero verte
Vete, vete con tus mentiras
Vete, vete lejos de aquí

3 comentarios:

Carmonación dijo...

Irse sólo para adentrarse en las singularidades propias de ciudades y/o países, conocer sus lenguas, costumbres, tradiciones y las pequeñas particularidades que hacen especial cada lugar. Éstos deberían ser las motivaciones que incitasen a emigrar.

Afrodita dijo...

La gente al final que haga lo que le de la gana, pero siempre me han dado bastante asco las ambiciones de "emprendedor" por llamarlo de alguna manera, y no es por nada, pero hablo con jóvenes (muchos estudiantes o que hayan estudiado sociología)y sólo piensan en sus másteres carísimos y en querer trabajar ganando mucha pasta. Me dan muchísimo asco, y lo más triste es que se creen rojos o incluso anarquistas.

Además que tanta migración me da pena, porque nuestra "querida patria" se va cada vez más a la mierda cuando más gente joven se marche.

Ahora andaba mirando curro en el extranjero, y para registrarme en webs te ponían que países preferías...No sé qué le da a la gente con Londres o Berlín, con el frío que hace, lo que debe de llover y de nevar... comiendo comentaba en casa que estaría guay vivir una temporada en Marruecos o en Croacia, países que el vuelo no cuesta mucho, y me dicen que por qué coño esa mierda de países y no me voy a Londres...

Muerte a Gran Bretaña y a Alemania.

Carmonación dijo...

Los mercados laborales de Londres o Berlín ofrecen más oportunidades de trabajo que Marruecos o Croacia, está claro, pero salvo que demandes especialmente aquello que pueda proporcionarte ese tipo de ciudades (y no parece que a ti te interese), ¿por qué no?

Dicen que no hay mayor mérito que saber aprovechar las oportunidades. Pues la juventud da proporciona las mejores de las oportunidades para aventurarse a conocer de primera mano lugares como esos. Los Londres, Berlín, París... las ciudades alfa siempre van a estar ahí por si acaso hubiera que recurrir a ellas. Son metros con frecuencia de paso. Las otras trenes especiales que pasan con puntualidad en fechas muy concretas; si no llegas a la hora y en el día señalado, puede que lo hayas perdido para siempre.

Ay, ahora me arrepiento de no haber estudiado nunca letón...

Por cierto, felicidades por tu aniversario.