lunes, 31 de agosto de 2015

Mañana es festivo


Mañana es festivo, y aunque sea festivo probablemente sea un día como el de hoy o como ayer. Un puente invertido en andar por la casa en chandal, limpiando, fumando cigarros y dejando que pasen las horas mientras miras el mar por la ventana. Mi vida social en está ciudad día a día se va limitando, gente que se marcha, gente que se empareja, gente que te ignora y gente a la que ignoras. En los últimos meses mi poca vida social me frustraba, sobre todo porque al pasar mucho tiempo sola terminas dando demasiadas vueltas a lo que tienes en la cabeza. Llevo unas semanas que ya me da completamente igual, salir o no salir, ver a según que personas o no verlas. Me basta con tener la certeza de que ella me quiere y que yo la quiero a ella, que en ella confío y que ella en mí confía, que puedo ir a su casa si me encuentro presa del pánico, que dejo mi móvil con sonido todas las noches por si en un momento dado ella me necesita. Me basta con un paseo por la playa (cuando el tiempo lo permite), con darme un baño caliente, con cuidar de mis plantas. Me aburre soberanamente según que lugares y según que compañías. Me desquicia sobremanera no poder disfrutar de la música y del baile una noche porque tienes que estar a la defensiva con los acosadores de turno que te molestan y te meten mano. 

Mañana es festivo y no he hecho nada especial por este puente. A ella le mando washups diciéndola que la echo de menos, dándola apoyo en estos días que ha vuelto a su casa por vacaciones y que están siendo tan decisivos en su vida, vacaciones de cerrar heridas y abrir puertas. 

Mañana es festivo y seguramente seguiré con el mismo chándal, con la misma taza de té, con las mismas libretas y con las mismas neuras, fumando cigarros como un carretero mientras miro por la misma ventana al mismo faro de todos los días. 

Mañana es festivo y no me importa lo que anden haciendo o dejando de hacer los hombres con los que me he maltratado aquí o allí. 

Mañana es festivo.

Mañana es festivo, así que mañana hay mucho que celebrar, sea como sea. 


viernes, 28 de agosto de 2015

Conmigo misma y mi deseo.

Una cortesana no debe llorar nunca, no debe sufrir nunca. Una cortesana no tiene el derecho de ser ni sentirse como cualquier otra mujer. Debe sofocar cualquier tipo de sentimentalismo y actuar heroicamente. Así pues, no seas sensible, Liane. El día en que me hice cortesana renuncié a eso que llaman la sensibilidad del alma. Para mí no existen ya los deberes, ni responsabilidad alguna que no sea para conmigo misma y mi deseo. ¡Qué independencia, qué libertad embriagadora! Reflexiona un poco, Liane: basta de principios, basta de moral, basta de religión.
Una cortesana puede hacerlo todo sin máscaras, sin muecas, sin hipocresías y sin temer reproche o censura alguna, pues nada le afecta. Está fuera de la sociedad y de sus mezquindades. ¿La señalan con el dedo? Quizás en otra época, pero no hoy. Vamos, cortesana de pacotilla y corazón tierno, echa esa loca que te está causando tanto daño y no hace más que enredarte.

 Natalie Clifford Barney

miércoles, 22 de julio de 2015

Mañanas desperdiciadas

Estamos a finales de julio y estoy en casa con bata y bebiendo una manzanilla caliente. El verano pasado tuvimos más días calurosos y soleados, llegando algún día incluso a los veintitantos grados. Me fui a España por tres semanas, suficiente tiempo no sólo para estar en Madrid sino para bajar a la playa, ponerme morena, hacer el vago y comer pescado fresco. Tuve sensación de verano, pero este año no. Todos los veranos son transiciones entre periodos, pero los hay que se viven y disfrutan más.
Estamos en el ecuador del verano y todo aquello que me propuse para hacer en estas fechas se ha ido postponiendo por complicaciones burocráticas de última hora que no me competen y tener nuevos compañeros de piso. Pequeñas alteraciones del día a día que en una persona nerviosa como yo se traduce en una mayor ansiedad. Hace dos noche tuve insomnio, dormí como mucho tres horas en total. Al meterme en la cama estaba totalmente convencida de que caería rendida, había estado de caminata por el día, me bajó la regla y luego me fui a bailar y beber mojitos. A pesar de mi cansancio me encontraba muy activa y no había manera de conciliar el sueño. Ayer estuve preocupada pensando si a la noche me iba a pasar lo mismo, por suerte pude relajarme y he dormido del tirón y muchas horas. 

En esta semana debería empezar a buscar trabajo, y día a día lo voy dejando pasar, siempre hay alguna excusa. El estar sola también complica las cosas. Soy muy independiente y no necesito a nadie que me ayude en buscar trabajo o que me cuide cuando estoy enferma, me cuesta una barbaridad pedir favores y cuando alguien me ofrece consejo o ayuda muchas veces salto a la defensiva. Pero me voy cansando de estar sola, de no tener una convivencia armoniosa.  A veces me siento una total incompetente solventando cosas cotidianas, me cuesta concentrarme entre todo el barullo que ronda por mi cabeza y organizarme. Una de las secuelas del incesto son problemas relacionados con el control. Por un lado, soy excesivamente controladora, necesito que todo lleve una lógica y un orden. Los cajones donde guardo mi ropa interior por ejemplo, estan ordenados medias con medias, calcetines con calcetines, bragas con bragas y sujetadores con sujetadores. Entre ellos estan en escalera cromática, los catalogo por colores. Pero al final llega el día en que tengo que recolocar eso un poco porque empieza a ver un poco de mezcla al ir sacando y metiendo cosas. No puedo ir vestida sin que no haya combinación de colores, no puedo, me saca de mis casillas. A veces me dicen que me preocupo demasiado por cosas que no requieren importancia, pero no puedo estar tranquila viviendo en una casa que no esta limpia y ordenada como en todas las casas en las que he ido viviendo estos dos últimos años que han sido un absoluto desastre. Sin embargo muchas veces pierdo los papeles a la mínima, me pongo furiosa y termino poniendo como un trapo a alguien que tampoco se lo merecía. Tengo muy poca capacidad de autocontrol sobre todo cuando voy drogada de lo que sea, y más menos lo voy dominando simplemente no consumiendo si veo que no es el momento ni el lugar, pero sin duda alguna con lo que pierdo más el control es con el sexo. 

Cuando me excito estoy en un estado de trance, me entrego totalmente y no tengo capacidad racional. En los ultimos años he experimentado casi siempre  el sexo compartido disociándome. Antes me dejaba llevar, era algo puramente físico y perdía la cabeza, pero desde los 20 años lo que le sucede a mi cuerpo y a mi cabeza está completamente desconectado. Mi cuerpo suda, gime, tiene orgasmos; y mi mente lo que siente es miedo. Las pocas veces que me he sentido conectada en cuerpo y alma follando, ha sido cuando por las circunstancias y por la otra persona me sentía segura, incluso con desconocidos. Ahora he estado nueve meses follando con el mismo, algo que no me ha pasado en la vida, siempre he tenido diversas parejas sexuales. Con él muchas veces he sentido miedo, porque nos hemos salido de las reglas del juego, porque soy consciente de que por el momento no tengo capacidad de decir no cuando tengo un vínculo afectivo. No le tengo miedo a los hombres, y en los últimos años he mandado a muchos a paseo cuando el consenso lo estaban rompiendo, pero con él no he podido. Aquí me tienes y puedes hacerme lo que quieras, y lo sabes; y por más que piense que eso no me lleva a ningún lado, que lo único que me va a traer son problemas; a cuanta más humillación, más excitación; a cuanta más prohibición, más adrenalina. 

Toda una mañana desperdiciada, sin ir a la compra, sin buscar trabajo. También es necesario tumbarse al sofá y mirar por la ventana y sonreír porque ha salido el sol.  También es necesario intentar desconectar la cabeza del incesto, aunque sólo sea por unos minutos.

domingo, 12 de julio de 2015

Paradoxia

I´m no different. I´ll jump headlong into anyone´s car, pry a little into their nigth, their life, just to forget my own. Just to forge a new identity for a few hours. A short reprieve from my own chaos. My own monotony.
***
They were any number of ways to avoid having to actually hold down a job. I knew every single one of them. When I was truly desperate, I´d put a few days in a tittie bars, go-go clubs, strip joints. I enjoyed hustling for drinks, the false promise, leading men on, taunting, weaseling money off lonely degenerates, I hated the long hours, sleazy management, and trips to Jersey when the gigis ran out in Manhattan, Loved the power pussy had. The way men were drawn to its mysteries, as if prospecting for gold in foreign territory. Sweet evil flower, instrument of torture an ecstasy. Delicate blossom, root of deception, Buried deep in its fleshy folds, so very many ancient secrets, a magic which has confounded men since it was banished from the Garden, full of voodoo whose spell turns men into monsters.
***
I didn´t sleep with anybody...couldn´t stand the thought of waking uo groggy to get groped by some strange dick thay might have been hot the nigth before. But dayligtht casts a different pallor. A pallor I didn´t want to witness, didn´t want to smell the sleep leeching off. Didn´t want to deal with who or what I had done. Wanted to langour in the memory long enough to shower it off. Forget as soon as possible all but temporary satitation that anonymous sex with a complete stranger could uniquely provide. 

Paradoxia. A predator´s diary. Lydia Lunch




Touched by the toil and plunged into his arm
Cursed thru the night through eyes of alarm
A melody black flowed out of my breath
Searching for death, but bodies need rest

Body

Under the soil now waiting for worms
All that I feared is all that I've learned
All that I know is all that I think
Dead feelings are cool, down lower I sink

Bodies need rest
We all need our rest
Sleep an easy sleep
Rest, rest
Bodies need their rest
We all need our rest
Sleep an easy sleep
Rest, rest, rest, rest
But come back in the morning

Come back hard

Wake up, wake up, wake up, wake up!

Bodies

Clutching and biting my soul has caught on fire
My evil is now and I'm caught up in desire
Everything I'm living for is all that I am
Liking it and loving it that's all in the plan

domingo, 5 de julio de 2015

Sólo un mes


La ciudad donde vivo tiene cuestas y colinas. Mi barrio abarca desde la zona baja de la ciudad hasta el alto de una colina. Tengo muy buenas vistas, y cuando miro por el balcón, delante mía puedo ver el centro de la ciudad, a la izquierda la zona industrial, a la derecha la zona residencial y al fondo el mar. A veces me da la sensación de que es una maqueta, una ciudad perfectamente zonificada: el centro donde esta el comercio, el ocio, los servicios públicos; y luego todo lo demás que son básicamente suburbios residenciales. El modelo de ciudad anglosajona atenta contra la vida en el espacio público y las relaciones sociales. Mi primer año aquí se caracterizó por varias mudanzas, por excesos en el consumo de sustancias y por pagarme el alquiler y llenarme la nevera usando mi coño. Ahora que soy una ciudadana normal, que paga sus impuestos y que tiene su rutina diaria, me siento como una marioneta que va de aquí para allá cumpliendo con sus obligaciones académicas y laborales en esa maqueta que veo desde mi casa. Este segundo año ha sido jodidamente aburrido y supongo que por ello me he terminado enfrascando en una aventura bastante autodestructiva con mi amigo y vecino cuarentón que tiene problemas matrimoniales. El primer año había más planes y se quedaba más, y aunque yo me sentía muchas veces como un bicho raro entre vidas normativas, las salidas sociales me llevaban a tener la cabeza ocupada en otras cosas. O quizás el andar de aquí para allá e ir solventando los problemas inmediatos no me permetía tanto tiempo para El Problema, La Preocupación. 

Cada vez me encuentro más obsesionada, con necesidad de poder contarle a alguien con cierta regularidad las cosas que pienso. Es algo que tengo en la cabeza día y noche, y en lo que pienso casi constantemente si me encuentro sola, o incluso estando con gente. A veces pienso que en una de mis visitas a España voy a explotar. No lo sé. Lo que sé es que estoy nerviosa, que voy trabajando cosas poco a poco, que en muchas voy mejorando; pero que aun así estoy jodidamente nerviosa, jodidamente asustada y que me siento terriblemente sola. 

En cierta manera, fui siempre consciente de la etapa entre los 10 y los 12 años aproximadamente, sabía que habían pasado cosas entre mi hermano y yo, pero sólo me aparecían como fogonazos de vez en cuando, y que simplemente autolesionándome volvían a meterse debajo de la alfombra de la memoria. A los 20 tomé por primera vez hongos alucinógenos y se abrió una nueva etapa de mi vida, recordé, lloré, hablé... y hasta ahora he ido uniendo las piezas da esta maquinaria tan pesada y retorcida llamada incesto. En estos últimos años también he recordado cosas que sucedieron antes de los 10 años con mi hermano y también a un segundo abusador, un primo mío. 

Cada vez me siento más fuera de mi familia, y ellos lo perciben. Mi primera visita a España desde que vivo en Reino Unid hablando con mi familia sobre mis planes a corto plazo, mi madre soltó que lo que yo quiero es estar lejos de ellos. En un mes voy a estar ahí por una semana, asi que tengo un mes por delante para ir pensando en base a qué argumentos no voy a volver a España en un futuro próximo. Todo me consume, la cantidad de tiempo y energías que he de emplear para ir arreglándomelas; .me impide vivir el presente al estar anclada en los problemas del pasado.  

Sin pareja y sin trabajo "decente", no  tengo una buena excusa; y aunque mis padres me consideren una mujer adulta e independiente, no terminan de entender por qué no quiero intentar buscar trabajo en España y prefiero vivir en una ciudad en la que apenas sale el sol y en la que estoy tan lejos de los que se supone que son los míos. 

Sólo un mes. 

Sólo un mes. 


martes, 23 de junio de 2015

Love secrets

Those that landed inside the chalk circle belonged to her. If one chanced to enter the gate of the heaven; it won for its owner a sultan´s treasure: two hours alone with her behind the curtain in absolute ectasy, seeking consolation for all past wants and dreams of the pleasures of paradise. They told, the men who had lived those two precious hours, that Hermelinda knew ancient love secrets and could lead a man to the threshold of death and bring him back transformed into a wise man. 

Toad´s Mouth. The Sories of Eva Luna. Isabel Allende

domingo, 7 de junio de 2015

Malas noticias


No hay viento, no hay lluvia, la temperatura es cálida y la luz del sol ilumina el mar y las fachadas de las casas. Un día precioso para pasear por la naturaleza, o simplemente disfrutar del día soleado tomando algo en una terraza. Un día perfecto para dejar de lado las preocupaciones y aprovechar la buena energía que nos ha regalado esta entrada al verano. 

Pero no, mi cuerpo se siente pesado y dolorido, y he tenido que ponerme un pañuelo para estar en mi casa porque sentía escalofríos. Una mala noticia inesperada tiñe de gris un día pleno de luz como el de hoy. Mi padre está ingresado en el hospital, nada excisivamente grave. Cuando suceden este tipo de problemas, lo que me afecta no es tanto la situación de la persona en sí (aunque suene profundamente egoísta y desconsiderado), lo que me preocupa es la histeria colectiva que se genera en mi familia, especialmente por parte de mi madre y mi hermano mediano. Hablando hoy con ellos todo parecía calmado y en orden, pero la llamada la he ido posponiendo a lo largo de la mañana; pensando en mi dificultad de empatía cuando acontecen cosas malas en mi familia, pensando en que anoche mi hermano mayor no sólo me contó que mi padre había ingresado, sino que mi hermano mediano va a ir en verano a verme, que está enfadado conmigo, que desde que me fuí de casa apenas le hablo... 

No sé si el es consciente de los motivos por los cuales apenas tengo contacto con él. No lo sé. Lo que sé es que aunque sea yo una persona adulta, aunque viva a miles de kilómetros de mi casa, no puedo deshacerme de él. Y me siento débil, me siento pequeña, me siento vulnerable, me siento sola...combatiendo frente a frente a un duelo que parece interminable. Me siento lejos de mis personas de apoyo porque lo están, barreras geográficas que intentan difuminarse a base de emoticonos y videoconferencias. Un abrazo o una mirada cómplice no pueden adjuntarse como archivo. 

La calidez del sofá me atrapa, observar la calma del mar me hipnotiza, lás lágrimas se deslizan por las mejillas... quizás un paseo por la playa me siente bien, pero no tengo ni fuerzas para eso. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Ciudad gris



Cuando se duerme mal a diario, te levantas cansada y de mala gana a empezar el día. Aquí el tiempo es muy inestable, lo mismo te cae una trompa de agua que a los cinco minutos te sale el sol. Es desconcertante, frustrante y trae altibajos en tu estado de ánimo. La gran parte de gente que conozco aquí no se encuentran a gusto ni con su vida ni con la ciudad. Un clima de desánimo nos rodea a todos. Caras mustias, aburrimiento, incertidumbre, precariedad laboral, paro... un poeta que nació aquí decía que esta ciudad es una tumba de ambiciones. No andaba muy desencaminado, y quizás una vez que pasas aquí demasiado tiempo, la mala energía te absorve terminando alcoholizado y muerto como él. 

En los últimos meses cada vez he ido viendo menos a las personas con las que antes me reunía más a menudo. Nubes de humo como respuesta a planes cotidianos como puede ser tomar un café; fines de semana dedicados a la lectura, a ver películas y a limpiar la casa. Junto con otra mujer soy la única persona soltera del grupo de gente que tengo aquí. La diferencia entre ella y yo es que ganará más del doble que yo, tiene un trabajo satisfactorio y cada dos por tres se marcha de viaje. Mucha gente se pregunta, ¿qué pasa con el grupo? A parte de la tristeza generalizada, la monogamia se ha ido instalando en aquellos que estaban solteros y reforzando en los que no lo estaban.  

Hay muchas personas que se han ido y otras nuevas que han llegado el tiempo que llevo viviendo aquí. No tengo ni idea de quienes vendrán, pero muchos de los que están tienen planes futuros de marcharse a corto plazo. Me alegro de que por fin tengan horizontes e intenten luchar contra la desidia que nos corroe en esta ciudad, pero por otro lado me apena la pérdida de esas personas que me han acompañado este tiempo y compararme con ellas y saber que no tengo un hogar al que volver. 

lunes, 4 de mayo de 2015

Y el Verbo se hizo carne,y habitó entre nosotros.

Quien me iría a decir que aquel día mientras yo me tiraba horas en una cocina industrial amasando pulpo congelado bajo un chorro de agua para descongelarlo, iba a ser tan decisivo en mi vida. Era el último día de un trabajo por obra y servicio en el que tuve que hacer de todo menos lo que ponía en mi contrato. Fueron apenas días contados, y el último día yo estaba contenta porque cuando terminara de trabajar me iría a despejarme con M por algún lugar de naturaleza simulada a las afueras de Madrid para desintoxicarnos del asfalto y desconectar de nuestros trabajos precarios. No recuerdo muy bien por qué lo que teníamos planeado tuvo que aplazarse y fui directamente a casa de M a estar con ella. Su hija estaba pasando parte del verano con la abuela, así que pregunté a M si podía fumar en casa. Me dijo que sí, que sin problema mientras no estuviera su hija.   

- Tú tienes pinta de fumadora.  

Ese comentario tan banal abrió paso a una conversación en la cual nos abrimos la una a la otra. M me contó que antes fumaba, y que fumaba mucho, un paquete como mínimo. Y que no sólo fumaba, sino que se tiró su adolescencia y primeros años de juventud con problemas de adicciones. Que se fue a los quince años de su casa, que muchas noches las pasó en la calle al raso… su vida era tan frágil como una tela de araña… Me habló de sus trapicheos en discotecas, me habló también de cómo tras mucho esfuerzo pudo recuperar la relación con su madre, entonces yo empecé a hablarla de mis relaciones familiares, sin poder soltarme del todo, hasta que M dijo la palabra… 

- Abusos 

De repente fue como si nos trasladáramos a otra dimensión espacio temporal. Ella me miraba fijamente, y yo me quedé callada, temblorosa y con un nudo en la garganta. Algo balbuceé, no recuerdo el qué. Me sentía confusa y algo asustada.  

-¿Tu padre? 
- No, mi padrastro.  
- Mi hermano 
- ¿Con el qué convives? 
- Sí. 
- ¿Continuados? 
- Sí.  
- ¿Puedo fumarme un porro? 
- Puedes fumarte lo que quieras. Y hablaremos sólo hasta donde tú quieras. ¿Lo has verbalizado anteriormente? 
- Sí. A una amiga de mi colegio en la última época de cuando aquello pasaba, y a dos hombres con los que tuve una relación. 

Hasta ese día nunca había hablado con nadie que había pasado por lo mismo. Me dijo que se puede salir adelante, que a pesar de que esa terrible experiencia nos haya dejado rotas y que después nos hayamos enfrascado en idas y venidas autodestructivas, hay luz al final del tunel. Me dijo que podía irme a vivir con ella, que podía dejar mi casa. Ese acto de generosidad viniendo de una mujer que es madre soltera y que se encontraba en una situación económica delicadísima hizo que por primera vez en la vida creyera en la confianza. Pero yo no podía aceptar, no podía irme de mi casa. Irme de repente de mi casa supondría poner en tela de juicio la armonía familiar, y no estaba preparada para eso. Sin embargo, M me dió fuerzas para hacer las maletas e irme a vivir a otro país, no huyendo sólo del paro, sino de mi hermano.

Creo que desde que M me conocía intuía que algo en mí no iba bien, que algo en mi casa no iba bien. Antes de tener esa conversación decisiva, un día que estábamos juntas me dijo que me veía en una tela de araña, que si quería irme a otro país podía irme, que yo era una persona muy autosuficiente. Esa tarde lloré con ella. Recuerdo muy bien el día que tuvimos que exponer juntas un proyecto de investigación para unas jornadas. Yo llegué ese día destrozada, la noche anterior había sido muy mala. Mi hermano tuvo un accidente muy grave meses antes y esa noche tuvo intensos dolores. El gemía de dolor, mi madre estaba con él en la habitación. Yo estaba en la mía, totalmente fuera de control, no quería escuchar esos gemidos, me venían flashbacks y no podía parar de arrancarme el pelo y de desgarrarme la piel. Me asomaba a la ventana para coger aire, y me agarraba fuerte al alfeízar porque me daban ganas de tirarme. Tengo tres cicatrizes en mi pecho derecho de esa noche. Recordar esa noche meses venidos, me trajo a la memoria otro momento, yo tendría diez u once años. El estaba enfermo, como tantas otras veces y estábamos los dos solos en casa. Mis padres estaban trabajando y yo cuidaba de él. Tenía la fiebre altísima, todo su cuerpo temblaba, espasmos y sacudidas bruscos,y balbuceaba cosas sin sentido, estaba delirando. Yo sentía una especie de miedo, asco y lástima; por momentos pensaba que se estaba muriendo.  Le quité la ropa y mojaba su cuerpo con toallas húmedas para que le bajara la fiebre. Llamé a mi madre, que vino más tarde y se fueron en un taxi al hospital. 

Desde esa tarde que hablé con M he ido ampliando el círculo, siendo dos amigas más las que lo saben. Y mis dos últimos amantes, con los cuales al igual que M, ya lo intuían. Hace año y medio escribí una carta a una revista feminista online bastante conocida en la que narraba los abusos y sus secuelas, y en la que preguntaba que por qué incluso dentro de los círculos feministas es un tema tabú. A raíz de mi carta escribieron sobre ello en otros dos medios más. Tengo amigos que saben de mi blog, o sabian, no sé si de vez en cuando se meterán por aquí a leerme. 

Y piensen lo que piensen, tampoco tengo nada por lo que debería avergonzarme. 

   1 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 2 El estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
     6 Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. 7 Este vino como testigo, para testificar de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. 8 No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.
     9 Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de El, y el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
     14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de El y clamó, diciendo: Este era del que yo decía: ``El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo. 16 Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. 17 Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo. 18 Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer. 
Juan 1:14 





Shadows settle on the place, that you left.
Our minds are troubled by the emptiness.
Destroy the middle, it's a waste of time.
From the perfect start to the finish line.

And if you're still breathing, you're the lucky ones.
'Cause most of us are heaving through corrupted lungs.
Setting fire to our insides for fun
Collecting names of the lovers that went wrong
The lovers that went wrong
.


We are the reckless, 
We are the wild youth
Chasing visions of our futures
One day we'll reveal the truth

That one will die before he gets there.

And if you're still bleeding, you're the lucky ones.
'Cause most of our feelings, they are dead and they are gone.
We're setting fire to our insides for fun.
Collecting pictures from the flood that wrecked our home
It was a flood that wrecked this... 


... and you caused it... 
... and you caused it... 
... and you caused it... 

Well I've lost it all, I'm just a silouhette
A lifeless face that you'll soon forget
My eyes are damp from the words you left
Ringing in my head, when you broke my chest.
Ringing in my head, when you broke my chest.

And if you're in love, then you are the lucky one

'Cause most of us are bitter over someone.
Setting fire to our insides for fun, 
To distract our hearts from ever missing them.
But I'm forever missing him.

And you caused it, 
And you caused it, 
And you caused it


domingo, 3 de mayo de 2015

pasado, presente,¿futuro?

Una de las cosas que menos me gustan del nerviosismo constante es la falta de concentración, el no poder centrarte a la hora de hacer cosas básicas de la rutina diaria. Puedo pasar horas yendo de un lado a otro de la casa, moviendo cosas de un sitio a otro, fumar cigarros uno detrás de otro; mientras bailan desconexas por mi cabeza las cosas que tengo que hacer. Hacer transferencias bancarias del pago del alquiler y los gastos, mandar un mail a mi jefa, planear el menú de la semana, comprar el billete de un vuelo... algo que podría hacerse en cuestión de una hora se dilata en varias. Quedan diez dias para los exámenes de inglés, los cuales si apruebo obtendré un título. Yo que siempre he sido una estudiante aplicada me está costando Dios de ayuda concentrarme en estos exámanes, que no son precisamente díficiles ni te ocupan tiempo en comparación con el nivel de dedicación y esfuerzo que supone una licenciatura. Los exámenes no sólo suponen lo que son, sino que cierran un ciclo y dan comienzo a uno nuevo, del cual no tengo ni idea de cómo será, y es eso lo que me estresa y no los exámenes en sí. 

Desde hace tres años que empecé a ser consciente de las secuelas de los abusos, me he dado cuenta de que el estudio ha sido lo que me ha mantenido a flote, lo que le ha dado sentido a mi vida. Pero la crisis a puesto patas arriba la posibilidad de continuar estudiando y de trabajar en algo de mi agrado, y ahora he de seguir adelante viendo un futuro cada vez más gris. Los estudios me han fijado objetivos y metas de futuro, que se traduce en ganas de vivir, en ganas de ocupar tu tiempo y tu cabeza en cosas que te apasionan. Quizás los propios abusos generaron en mí esa necesidad de cuestionárlmelo todo, y el aislamiento quizás fomentara que me centrara en los estudios y que dejara volar mi imaginación a través de los libros. Creo que si no hubiera tenido esas ansías de aprender y estudiar, probablemente hubiera terminado bastante mal. En mi adolescencia no perdía demasiado el tiempo tras las clases porque quería volver a casa a estudiar. No podía maltratar demasiado mi cerebro porque quería estudiar. 

Cuando estuve en España hace un mes, me reencontré con una de mis amigas de la infancia y la adolescencia que hacía años que no veía. Me habló de ella y de otras dos amigas en común, habiendo un paralelismo bastante curioso en nuestros últimos años. Problemas de adicciones, trabajo sexual, relaciones con delincuentes... Creo que nunca he tocado fondo por mis deseos de estudiar y tener una carrera profesional, pero por lo que ella me contaba, ellas sí, sí han tocado fondo. También me pregunto que carajo han tenido que vivir, si ellas también han tenido que vivir con abusos u otro tipo de acontecimientos traumáticos. Sé de V, que abusaba de ella su padrastro, pero ni idea de A y de M. Recuerdo cuando V y M se fugaron de casa y estuvieron un fin de semana sin dar señales de vida, recuerdo cuando estallé de ira y le dí una paliza a V sin venir a cuento llegándole a romper la camiseta, recuerdo cuando estampé contra la pared a A y la estrangulaba, recuerdo cuando A y yo hicimos autostop, recuerdo cuando nos colocábamos con reflex, recuerdo cuando conocíamos a algún grupo de chicos siempre mayores que nosotras y echábamos tardes haciendo el capullo con ellos... Recuerdo esa época entre los 12 y los 14 años. Estábamos desquiciadas perdidas y nadie nos hacia ni puto caso. 

Luego yo me mudé a otras ciudades, volví pero no recuperé las relaciones, aunque un día con 16 años estuve con V y me enseñó sus muñecas envueltas en vendas, había intentado sucidarse. También con 16 o 17 ví a C, amiga de la primera ciudad a la que me mudé, también ella con vendas en las muñecas... A veces pienso que quizás de alguna manera he querido mantener esas relaciones al margen, como si tratara de dar carpetazo con el incesto, ya que ver a mis amigas de la infancia y la adolescencia supone de algun modo conectarte con el pasado. No lo sé, es posible. 

Pero ahora quiero volver al pasado, quiero bucear en las profundidades del trauma, quiero conocer más para poder comprender, poder entenderme y poder perdonarme. 

sábado, 11 de abril de 2015

Laberintos oscuros


Excitada, recordándo tu visita inesperada del jueves, he subido a mi habitación a masturbarme en la comodidad de mi cama, oliendo y restregándome por unas sábanas que no cambié, encontrándome pelos tuyos... Pensando en cómo te zorrearía, en cómo me embestirías, en cómo te empaparía con mi coño chorreante, en cómo me mirarías, en las palabras sucias que me dirías... Pensando en que quizás en cuestión de una hora estuviéramos así. Pensando en llamarte para que vinieras ahora mismo y entregarnos nuestra voluntad mutuamente. 

Tras correrme me he relajado y he pensado que quizás no sea buena idea que te llamara, que quizás no sea buena idea que follemos. Entonces lo que he pensado es que simplemente podríamos estar en mi sofá, acurrucados; incluso sin besos, sólo sentir calor. 

 Pero al rato me ha venido a la cabeza cuando follamos tan fuerte haciéndo que mi útero derrame algunas gotas de sangre, haciendo que sienta un dolor y un escozor agridulce en mi coño incluso estando de pie y hayan pasado un par de días. Y he vuelto a excitarme...

Vete de mi cabeza.

O bien vente,
y déjate llevar de la mano conmigo,
caminando a ciegas por laberintos oscuros,
plagados de rosas con espinas que te desgarran la piel,
 pero que te embriagan con su aroma y con la suavidad de sus pétalos.
Sigamos como dos almas perdidas en búsqueda de algo de luz,
dejando todo un rastro de semen, sangre, sudor, lágrimas...
Dejemos que la culpa se disipe entre nuestros pasos,
que las dudas se evaporen entre gemidos,
que la angustia se rompa en mil pedazos cuando nuestros cuerpos estén unidos...

Vete.
O vente.


martes, 7 de abril de 2015

Desarraigo



 

Unos pocos días antes de coger el vuelo ya me encontraba como cuando he estado allí. Ausente, sin sentir nada, como si lo que estuviera a mi alrededor no formara parte de mí, parte de mi vida. Como si desde fuera viera las cosas, como cuando ves una película o una obra de teatro. A su vez una especie de anestesia emocional que se fue anticipando antes de coger el avión. Mejor no sentir nada que verme abocada a todo un torrente de malas emociones. Ha sido tan fuerte la desconexión que yo misma me he cuestionado mi propio pasado. ¿Será verdad lo que me pasó? ¿No estaré exagerando? ¿De verdad ha sido todo tan terrible si cuando llego me abrazan y se alegran de verme?

Pasear por las calles sintiéndome ajena en la ciudad que me vió nacer y donde he pasado más años de mi vida, reencontrarme con amistades... Sin sentir alegría, sólo un hastío que bloquea, haciéndose la semana eterna, contando los días que quedan para volver. Reencuentros diversos, de múltiples círculos de allegados, de tantas idas y venidas... Vida en pareja, ir metiendo cabeza en el mundo profesional, planes de boda, criaturas que ya han venido y otras que estan por venir.

Mientras tanto, tú no te sientes parte de nada, de ningún lugar, ni de ninguna persona.

lunes, 30 de marzo de 2015

Pesadillas



Esta noche he tenido una pesadilla que se fundía con la realidad mientras dormía. Soñaba que estaba durmiendo en mi cama y que unos golpes secos me despertaban. Alguien quería entrar en mi casa o ya estaba dentro. Yo estaba asustada, y no sabía si hacerme la dormida o salir de la cama y hacerle frente a la persona que estaba intentando entrar en mi casa o que ya estaba dentro. Me he despertado y me he vuelto a dormir varias veces, me he despertado de golpe, con miedo pensando que quizás lo que estaba soñando no era era una pesadilla sino que esa persona no estaba en mis sueños, sino que era real e iba a por mí. Al final del sueño salgo de la cama y me enfrento a mi agresor, voy hacia la puerta y yo misma la abro. El está fuera de sí y quiere hacerme daño. El pánico me recorre de arriba a abajo pero sigo haciéndole frente, no me rindo, y mientras el forjeceo y los gritos acontecen mis recuerdos de la pesadilla se desvanecen...

Quien me diría hace tan poco tiempo que sería capaz de hacer frente a todo esto, de hablar alto y claro, de desear enfrentarme a él, de decirlo en mi casa... Algo que hace cosa de un par de años ni siquiera me planteaba, y ahora soy más que consciente de que ese momento se está acercando. 

Mañana voy a estar con él, pero no tengo miedo. 






sábado, 28 de marzo de 2015

Cut off

Llevo veintiún  días sin fumar marihuana, y aunque mis músculos lo van sintiendo y no lo lleven del todo bien, a mí cabeza le está viniendo de maravilla. Me siento más activa y con una actitud más positiva. Fumar porros a diario no es sano para mí teniendo en cuenta que tengo problemas de ansiedad, que soy paranoica, que soy obsesiva, que soy depresiva, que sueño despierta, que soy despistada…y podría seguir. Durante mi adolescencia nunca fui consumidora diaria, supongo que tuve suerte y mis círculos más cercanos no eran fumadores diarios, aunque siempre caía los fines de semana acompañada de una buena borrachera. La cosa cambió cuando entré en la universidad, que empecé a fumar entre semana hasta que llegó el consumo diario, desde entonces hasta ahora. El único momento que me he tirado sin fumar durante bastante tiempo de seguido fue cuando me vine a vivir aquí. Estuve dos meses sin fumar. Llegué sola y trabajando para una familia, me daba reparo de primeras consumir y no tenía ningún tipo de contacto para hacerme el recado. Los primeros días tampoco era algo que necesitara aunque me apeteciera, el hecho de haber podido salir de mi casa y el adaptarme a otro país con todos los estímulos que conlleva me mantenía bastante a flote.

Pero en mi nueva situación tampoco estaba bien. Nunca me sentí atraída por salir de mi hogar para meterme en otro además extraño, en el que al final iba a ser igual de pobre e iba a cargar de nuevo con un montón de tareas domésticas. Sin contrato y con un salario de setenta libras semanales me encargaba de cuidar a tres menores, de limpiar una casa con dos salones, tres baños, seis habitaciones, hacer comidas, poner lavadoras, tender la ropa, planchar… de sacar a la perra, estar al tanto del gato y las cobayas… Los animales me hacían feliz. Tampoco tenía más opciones. Medité durante meses el irme de au pair ya que en España una vida precaria independiente me resultaba imposible, y al final me fui. Me costó lo mío irme, tenía miedo de irme a otro país, me asustaba incluso perderme en el aeropuerto, tenía un complejo de paleta enorme, yo que apenas he viajado. Tampoco tenía dinero suficiente como para largarme y buscarme la vida yo por mi cuenta, aunque tampoco era una cuestión de dinero como de miedo a desenvolverme en otro país yo sola y sin saber el idioma. Y al final me fui, casi de la noche a la mañana, la familia contactó conmigo por Internet y a los diez días ya estaba cogiendo un avión. Al día siguiente de llegar ya me di cuenta de que yo quería largarme de esa casa cuanto antes, mucho trabajo y poco dinero, una familia clasista y ni una chispa de química con ninguno de ellos, excepto con los animales claro. Mi idea era permanecer allí hasta que encontrara otro trabajo, quería estar dentro de esa casa el menor tiempo posible. De primeras supongo que no les gustaría mucho, además mi inglés era muy, muy bajo y eso dificultaba las cosas. Cuando tenía tiempo libre me largaba para pasear sola o con la perra y poder fumarme algún cigarro, me sentía incómoda y usada con esa familia. Una compañera de trabajo de la madre era una chica española, me dio su número y a los seis días de estar allí quedé con ella y con amigos suyos. Mi tercera salida social se dio a las dos semanas de vivir allí, me agarré una borrachera de esas gordas con las que pierdes toda capacidad de pensar, todo autocontrol, toda vergüenza… Terminé sola tirada en la puerta del garito dónde estábamos dando vueltas por el suelo y cubierta por mis propios vómitos, hasta que un tipo que pasaba por ahí se acercó a auxiliarme y me pidió un taxi. Durante el trayecto el taxista tuvo que parar varias veces para que vomitara. Llegué a la casa a las tantas de la noche, sin llaves, sin dinero para el taxi y borracha como una cuba. A los dos días me echaron, de manera muy “polite” y sin explicarme los motivos (muy evidentes pero que yo en ese momento no los consideraba).

Me quedé en la calle de manera literal, no sólo perdí mi trabajo sino el techo bajo el que vivía, mis ahorros de un año eran ridículos, estaba sola, no sabía el idioma… Tenía miedo. Y lo que siempre tuve claro desde el primer momento es que a España no iba a volver, que pasara lo que me pasara no iba a ser peor a lo que había dejado en España. La jefa de la madre hablaba español y vino a la casa el día que me echaron para hacer de intérprete. Cuando iba a salir de la casa no me dejó irme sola, yo no quería saber nada de nadie, sólo largarme a un hotel barato e irme a cualquier bar a que algún tío me pagara toda una noche etílica. La jefa de la madre me obligó a meterme en su coche, y que no iba a dejarme sola hasta que no me viera con alguien que yo conociera. Llamé un chico español que había estado tonteando conmigo el cual no me interesaba lo más mínimo, pensé que quizás él me dejara dormir en su casa por unos días, me puso excusas. Llamé a la compañera de la madre, al final me dijo que sí. En el trayecto del coche pensaba en cómo iba a prostituirme. Pensaba en que no tenía ni idea en lo que costaba un abono mensual de autobús o un mes de alquiler en una ciudad en la que llevaba dos semanas y a la que había decidido mudarme hacía menos de un mes. Todo eso iba rondando en mi cabeza, mientras no paraba de llorar. Me habían dado una patada en el culo, quizás merecida, pero me dolió, y mucho. Al día siguiente hablé con mi hermano mayor. A los dos días mis padres se enteraron. Me dejaron de hablar. También me dolió, y mucho. Que algo habría hecho, que sería culpa mía. Sin casa, sin trabajo, sin dinero y sola en otro país. Mis padres me dejaron de hablar mientras que una completa desconocida me abría las puertas de su casa.

Al día siguiente de que me echaran ya contacté con una productora porno, y a los dos días ya tenía casa propia a la que pude mudarme en esa misma semana. Los meses siguientes fueron difíciles por múltiples motivos, salía de un problema y me metía en otro, supongo que secuelas de haberme ido de España desde un principio de una manera tan impulsiva y nada planeada. Las navidades en concreto fueron difíciles, mis compañeras de piso estuvieron fuera por un mes, no paraba de llover, en seguida se hacía de noche y para colmo yo trabajaba en casa. Consumí mucho, me tiraba días sin ver a nadie, si eso algún día salía a comprar papel de fumar a la tienda del barrio. Mi rutina diaria no tenía ni pies ni cabeza, y los pocos días que tuve algo de contacto social me emborrachaba muchísimo y enseguida tenía ganas de volverme a casa y colocarme. Poco a poco las cosas fueron mejorando, los vínculos con las personas que conocía se fueron estrechando, mi inglés iba mejorando y fui cogiendo una rutina más normalizada. Pero no dejé de consumir.

Estos tres últimos meses han venido acompañados de idas y venidas con un amigo casado con otra amiga y todos los altibajos emocionales que eso conlleva. Y fumar, y fumar, y darle vueltas a la cabeza una y otra vez a las mismas cosas. Esa situación tan estresante sumada a que me encuentro en una época en la que pienso en el incesto continuamente me estaba llevando al borde del abismo. Dejarme abierto el gas en dos ocasiones; no recordar cuándo y cómo me he autolesionado pero lo sé por las marcas en la piel;  no encontrar las llaves del sitio donde limpio por las mañanas, volver a casa a por ellas y no encontrarlas, volver al lugar de trabajo y verlas puestas en la cerradura sin saber si has sido tú misma quien las ha puesto ahí diez minutos antes o no; volver a tener ataques de pánico cuando hacía meses que no tenía… Ha sido dejar de consumir y me he tranquilizado bastante.

Me gusta fumar porque abre puertas en tu introspección, porque aumenta tu sensibilidad visual y auditiva, porque puede resultar muy divertido cuando fumas compartiendo… Pero cuando se vuelve una adicción que lo único que hace es perjudicar tu salud mental lo mejor es cortar.









domingo, 15 de marzo de 2015

Soy tu putita


Me pasa a menudo, cuando se trata de hablar de mis sentimientos. Cuando alguien me pregunta, y yo me mantengo callada, por lo general con ojos tristes. Si consigo hablar apenas hablo, balbuceo monosílabos o frases cortas, y después más silencio. Y mi cuerpo no responde, mi cuerpo está ahí pero como si no fuera mío. Cuando estoy en ese estado pueden darme una paliza que no sentiría nada. Y por dentro no hay nada, solo vacío. Me bloqueo. Es una especie de discapacidad emocional. Estoy defectuosa.

Sin embargo tengo muy buena capacidad de análisis, y quizás intelectualice demasiado las relaciones humanas. Me cuesta ponerle nombre y apellidos a las emociones y a los sentimientos, pero soy buena reconociendo relaciones de poder. Mi vida sexual y afectiva se inició en el incesto, después vino el sexo esporádico acumulando decenas de parejas sexuales y ya los últimos años se han ido intercalando algunos amantes sin dejar del todo a un lado el sexo fortuito con desconocidos. Con mis amantes siempre se ha repetido el mismo patrón abusivo del incesto, relaciones donde impera el secretismo, la clandestinidad, la ley del silencio.  Relaciones que acontecen dentro de cuatro paredes de espaldas al mundo real.

No sé muy bien lo que siento pero en estas cosas pienso. También pienso en la doble moral, en la dicotomía puta-esposa. Me pregunto si ella se desliza a cuatro patas por el suelo con medias de liga y tacones acercándose a ti para comerte la polla, si a ella la escupes, la azotas, la arañas, la insultas…Supongo que no.

Lo único que sé con certeza es que soy tu putita, y que lo único que sé hacer para poder coger unas cuantas migas de cariño es abrirme de piernas. 


domingo, 8 de marzo de 2015

Tic, tac...

Hay noches que no puedes irte a acostar porque la cabeza te da vueltas o vas demasiado colocada, o las dos cosas a la vez. Tic, tac, tic, tac…el cronómetro está cuenta atrás. Tic, tac, tic, tac…


Sólo tres semanas.



sábado, 14 de febrero de 2015

Mañanas eternas

Me gusta sentir
que el tiempo se detiene.

Levantarme tarde
y quedarme retozándome en la cama
abriendo y cerrando los ojos,
abriendo  y cerrando la boca,
abriendo y cerrando las piernas…
mientras los rayos del sol se cuelan por mi ventana.

Aquí los días de sol se viven de otra manera,
aprecias la energía que te transmite la luz.

Me gusta poder desayunar tranquilamente
hacerme unas tostadas con tomate, aceite y jamón;
beber zumo de naranja,
asomarme al balcón mientras fumo marihuana y le digo cosas bonitas
al gato del vecino.  

Pasearme desnuda por la casa,
regar las plantas,
perder el tiempo.

Para eso están los fines de semana.


sábado, 7 de febrero de 2015

La Diosa de la Oscuridad

Las poderosas energías destructivas y la fuerte sexualidad que experimentan las mujeres durante sus ciclos menstruales se fundieron en la imagen de las diosas de la guerra, ávidas de sangre; se ignoró el lado creativo de estas energías y sólo prevaleció la imagen salvaje, sexual y sanguinaria de diosas como Isthat, Sekhmet y Morriga, y con el paso del tiempo hasta la acogedora madre de la muerte empezó a considerarse perversa debido a su asociación con la destrucción injustificable y cruel. Y así el binomio sexo y violencia sigue vigente en la sociedad moderna: está presente en gran cantidad de películas y libros, y en las violentas violaciones que sufren muchas mujeres. La imagen original, en la que la sexualidad creativa y la muerte se entrelazaban; se ha distorsionado terriblemente: si se analiza a la Destructora -portadora del cambio- desde una perspectiva lineal, resulta atemorizante; pero si la vida y la muerte se entienden como un ciclo contínuo, entonces la Destrucción se transforma en la senda que conduce hacia una nueva existencia y un nuevo crecimiento. 

Luna Roja, Miranda Grey.

martes, 30 de diciembre de 2014

Leones y gacelas

"No sé si en este caso el orden de los factores altera el producto. No tengo muy claro si la primera agresión nos vuelve débiles o si somos débiles y por eso nos agreden. Es como si llevásemos un cartel que dijera “abusa de mí, humíllame”. Como si tuvieran derecho de pernada. ¿no te gustan mis zapatos? Búrlate de ellos. ¿llevo aparato en los dientes? Pregúntame, cada vez que me hagan una foto, si he abierto la boca. Aprovéchate de mí y envíame a hacer el trabajo sucio, o demuestra delante de tus colegas lo divertido que es dejarme en la acera suplicando que al menos me acerques hasta una estación de tren o una parada del autobús para poder regresar a mi casa. Indícame con sorna que no necesito ir a esa clase sobre sexualidad porque mi padre ya me lo ha enseñado todo. Y después, cuando te ofrezca un chicle o un cigarrillo, porque quiero ser amable, quédate con todo el paquete. Y cuando por casualidad haga algo bien, incluso mejor que tu, no olvides recordarme lo mucho que me pavoneo por ello, lo mucho que disfruto; total, para una cosa que sé hacer… y si se te acaban los argumentos, siempre puedes mandarme callar con una bofetada, porque yo no tengo ni idea de lo que hablo. Ahh, por supuesto, no olvides desahogar tus necesidades conmigo. Y puedes invitar a tus amigos. Yo jamás me negaré e incluso te estaré muy agradecida por el hecho de que te hayas fijado en mí. "

http://nemesisenelaverno.blogspot.co.uk/2012/04/leones-y-gacelas.html#more

viernes, 26 de diciembre de 2014

Maldurmiendo

Ayer y antes de ayer hizo un sol espléndido, hoy no para de llover. Desde mi casa tengo vistas a toda la bahía de la ciudad donde vivo. Tengo vistas desde el salón y desde mi habitación, además con orientación sur. Mi habitación está en la boardilla, arriba del salón. Una boardilla con chimenea, de unos veinte metros cuadrados y con vistas espléndidas al mar. Supongo que los inmigrantes españoles que viven en Londres no viven en viviendas de estas características. Es lo bueno de vivir en el culo del Reino Unido, una ciudad fea, pequeña, con poco ambiente… pero barata y con calidad de vida, con paisajes y playas preciosas. Antes de mudarme a esta casa vivía en otra, en la habitación de la boardilla, muy grande y con chimenea también. Me realquilaba la habitación una familia de pakistaníes con la que vivía. Los primeros años de universidad un amigo mío bromeaba conmigo diciéndome que yo iría a vivir en una boardilla en el centro de Madrid y que me dedicaría a escribir novelas vanguardistas. Al final mi primera boardilla era en una casa “patera”, y en lugar de escribir novelas me dedicaba a meterme y sacarme cosas por el ano emitiéndolo desde mi webcam entre otras cosas… Antes de vivir con los pakistaníes vivía en otra casa con tres chicas estudiantes. También con ellas vivía una doble vida, pero me generaba más estrés llevar esa doble vida con la familia pakistaní y eso se reflejaba en mi vida onírica. El bebé jugando con mis juguetes sexuales, un dildo pegado en la pared de la cocina, el padre en mi habitación mientras yo trabajaba y cosas del estilo… Tenía pesadillas de ese estilo a menudo. También que de una manera u otra mi familia se enteraba de cuál era mi verdadero trabajo… Nunca nadie se enteró o quiero pensar. Un día cuando vivía con las estudiantes, me pidieron mi flexo no recuerdo para qué. Se lo di y yo me fui a tomar algo. Cuando volví me dejaron el flexo en la mesa de mi escritorio, donde yo había dejado tres plugins anales de diferentes tamaños y colores. No sé si sabían que era eso, el caso es que siempre  me quedaré con la duda. O quizás simplemente pensaron que eran juguetes sexuales sin más, harían alguna broma, se reirían y punto, pero no sé si llegaron a plantearse que eso no sólo lo utilizaba para mí, sino que era parte de mi material de oficina…

Tengo pesadillas prácticamente a diario, del tipo que sean. Si bien es cierto que desde que dejé el trabajo sexual no suelo tener pesadillas que giren en torno a ello. La temática de mis pesadillas es muy amplia, desde que tengo una entrevista de trabajo y me suceden un montón de cosas por el camino y soy incapaz de llegar, que estoy en el frente en alguna guerra, que me persigue la policía porque he cometido un grave delito o crimen (el cual nunca sé cuál es), que me violan e incluso a veces sueño con que me asesinan o intentan asesinarme. Muchas veces también cuando estoy en la cama y creo que me estoy durmiendo, caigo el vacío o me tropiezo en un escalón y de repente me agito y me despierto. También me cuesta coger el sueño. Si bien es cierto que ahora por el ritmo de vida que llevo tengo tanto cansancio que tardo menos en dormirme que de costumbre. Pero es algo normal para mí estar una hora dando vueltas en la cama hasta que por fin caigo dormida. Alguna vez me cuesta más de una hora, e incluso tengo que salir de la cama, hacer algo para vencer al insomnio y volver a la cama. A veces me despierto varias veces en la noche, y luego vuelvo a dormirme. A veces por lo visto, grito mientras duermo. Casi siempre he dormido sola a lo largo de mi vida, pero cuando alguien ha dormido conmigo en la misma habitación o en la misma cama siempre se han quejado de que doy patadas o que hablo e incluso grito. Teniendo en cuenta lo alterado que está mi sueño, creo que es normal que siempre  me despierte cansada y con dolor muscular, incluso aunque haya dormido las horas suficientes.

Pero sin duda alguna lo peor de todos estos trastornos del sueño es el insomnio crónico. No sé con exactitud el tiempo que fui insomne, pero desapareció  con once o doce años. La angustia de ir a la cama, de ir a dormir. Y yo era incapaz de saber por qué me pasaba eso. Por qué no dormía, daba igual lo que hiciera que me resultaba imposible. Muchas veces daba vueltas por la casa, terminaba en cualquier rincón, o en la habitación de mis hermanos, por lo general en el suelo abrazada a mi oso de mi peluche y sin nada con que taparme. Era de esa manera cuando a veces por fin conseguía dormirme. A la mañana siguiente llegaban los reproches de por qué narices no me dormía en mi cama. Yo respondía que no dormía. Pero daba igual, a nadie parecía importarle que fuera incapaz de dormir como una persona normal. Nadie llegó a preguntarse en mi casa que por qué yo daba vueltas de madrugada o terminaba durmiendo en el suelo. No es en absoluto una conducta normal. Y supongo que eso habrá afectado de una manera importante a mi desarrollo, el que me haya tirado tanto tiempo sin dormir y más a esas edades.


Es una mierda vivir constantemente estresada. Ahora mismo, me encuentro medianamente satisfecha, tranquila y segura con mi vida, y aún así soy excesivamente nerviosa. Creo que si hubiera ido a España por Navidad no hubiera descansado lo suficiente durante las vacaciones, algo que necesito. No tiene sentido irte de vacaciones para estar estresada en lugar de disfrutar y relajarte. Cada vez soy más consciente de mis problemas y de cuál es la causa de todo ello. Me pregunto cómo de feliz sería mi vida una vez trabajadas las secuelas y una vez revelado el abuso a mi familia. Pero las circunstancias no son fáciles, sin dinero para una terapia además en un idioma que no es tu lengua materna, sin tener a personas de apoyo (M, te quiero y te echo muchísimo de menos…)

Espero que no tarde mucho en llegar el día en el duerma tranquila, que abrace el sueño en pocos minutos de meterme entre las sábanas, sin pesadillas diarias, sin gritos, sin despertarme en medio de la noche… Y levantarme al día siguiente descansada, con una sonrisa dándole las gracias a la vida por seguir viva, y no hecha polvo pensando que es un día de mierda más… 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Estigma puta, vida precaria y otras heridas.

Desde que he sido  una trabajadora precaria de la industria del sexo me he replanteado muchas cosas acerca de cómo experimentamos el deseo, de cómo se construye, de cómo lo reproducimos… Así como ser más consciente de lo que implica la mercantilización del sexo y lo importante que es esta industria para el capitalismo. También durante estos meses he pensado mucho sobre el concepto de trabajo, así como vivir con una serie de angustias y debates internos por trabajar en esto. Al empezar en esto, apenas lo sabían personas muy cercanas a mí. Luego, poco a poco, fui haciendo frente al estigma, lo fui asumiendo y dependiendo de las circunstancias decía la verdad o me inventaba una ocupación. Finalmente, la gente se sorprende (aunque algunas personas no), pero nadie va a dejar de hablarte o va a dejar la relación que tuviera contigo (por superficial que sea) por tu trabajo. Mi familia no lo sabe ni quiero que lo sepa, ni tiene por qué enterarse.  Aún así, que te pregunten a qué te dedicas, es algo que forma parte de cualquier tipo de conversación cotidiana, y en muchas ocasiones, aunque quisiera, no puedo  (o no debo) decir la verdad. Si en clase de inglés el tema del día es el trabajo, yo mentía; si iba a buscar casa porque quería mudarme, mentía en mi perfil de internet y mentía en las entrevistas con las agencias. Si me preguntaban en la oficina del paro mentía, en mi curriculum mentía, cuando empecé a trabajar limpiando mentía.  

Cuando en la universidad leía artículos sobre los trabajos precarios feminizados, sobre migración y cuidados, sobre trabajo sexual,  no sé si pensaría en que me iría a otro país a servir de interna con un salario miserable y sin contrato, que la cosa saliera mal y que tuviera que prostituirme y que luego estuviera compaginando trabajo sexual con limpieza. Cinco meses estuve compaginando ambas cosas. Trabajo sexual como recurso para hacer frente a la pobreza y a los trabajos feminizados de baja cualificación, trabajos feminizados de baja cualificación como tapadera del trabajo sexual…  Que paradójico resulta todo…Vengo de una familia de “clase media”, católica y conservadora, de padre de profesión liberal y madre ama de casa. A pesar de ello, nuestro nivel de vida ha ido más ligado al de clase trabajadora que al de clase media. Mis padres nunca han podido pagarme clases de inglés, ni de ballet, ni campamentos, ni intercambios y demás cosas que hacen los niños y niñas de clases medias. Mi padre quedó en paro al privatizarse el organismo paraestatal donde trabajaba.  Mi padre tenía una hipoteca y una familia que mantener. Fue consiguiendo algún trabajo, en dos de ellos no le pagaron. Mis padres terminaron de pagar el piso pidiendo dinero a familia y amigos. Después lo vendieron y decidieron invertirlo en un pequeño negocio familiar. El pequeño negocio familiar se fue a la quiebra. Mis padres se endeudaron y no tenían casa propia. Mi padre se fue a otra ciudad a trabajar, con un sueldo por alto que sea mantén dos alquileres y da de comer a cinco personas. Al final nos mudamos todos con mi padre, y luego nos volvimos a mudar… Y luego nos volvimos a mudar... Hasta que llegó un momento en el que nunca sabía que iba a ser de mí en pocos meses, en qué ciudad, en qué colegio iba a estar… Me he criado en la incertidumbre, sin ropa de marca, escuchando en el contestador automático al casero recordándole a mi madre que debe el mes de febrero, marzo, abril, mayo… Nunca he sido clase media, mis padres nunca han tenido dinero para llevarnos de viaje o para comprarse un apartamento en la playa o  hacerse una casa en el pueblo. Esas cosas las hacen las clases medias.  Fregar y chupar pollas no lo hace una chica de clase media. Pero es que en verdad, nunca he sido de clase media.

Algunas personas me decían que buscara otro trabajo porque pensaban que debía ser un trabajo duro para mí. Pero no es así, no por nada, sino porque no me escandalizaba lo que me pedían, ni lo que veía, ni lo que hacía. No me absorbía demasiada energía. Lo que sí me molestaba, es que terminaba reproduciendo una imagen de la mujer y una manera de ver la sexualidad que me asquea, me cabrea, me frustra…  Pero… ¿cuántas veces sin que haya dinero de por medio he fingido orgasmos o me he comportado como una maldita autómata? Muchas. ¿Cuántas veces les he dicho lo que querían oír o he hecho lo que quisieran que hiciese sin que hubiera dinero de por medio? Muchas.

Desde siempre me han llamado puta y yo misma me he identificado como puta. Porque mi infancia estuvo marcada por abusos sexuales; porque en mi adolescencia se iban sucediendo encuentros sexuales esporádicos unos tras otros evitando cualquier mínimo gesto de afecto, algunos encuentros bastante desafortunados en los que tuve que sufrir agresiones. Con 16 años, follándome en la playa al gallito de turno, tuvo la genial idea de penetrarme por el culo sin ningún tipo de dilatación previa, de golpe y hasta el fondo. Creo que mis gemidos de dolor se oyeron demasiados metros a la redonda. A pesar de ello, el seguía, y yo bocabajo me iba arrastrando pero el seguía encima mía. Lo único que conseguí intentado arrastrarme por el suelo con todo su peso encima de mí, fue heridas en las rodillas y rasguños por el pecho.

Otra vez, con 18 años, fue un compañero de trabajo. Quedábamos básicamente para follar, yo salía a las nueve de la noche y el a las diez. Por lo general a la que salía de trabajar me quedaba por los alrededores haciendo tiempo hasta que el salía. Así fue varias veces durante el mes de agosto, luego llegó mi primer curso en  la universidad y dejé ese trabajo por incompatibilidad de horarios. Apenas teníamos contacto, yo al no le interesaba lo más mínimo, y quedamos un día en otoño. Luego, pasaron pocos meses y él me llamó una noche de sábado diciéndome que estaba con un amigo suyo y que quería verme.  Yo, sumisa hasta la médula, le dije que sí. Estaba con una amiga tomando algo, el vino a buscarme con el coche con su amigo. Yo me monté y nos fuimos a su casa. Durante el trayecto él iba conduciendo mientras iba dándole tragos a su copa de whisky. Nunca me he considerado una chica ingenua cuando me las he visto en este tipo de situaciones. Sé lo que hay y lo que puede pasar. Pero no soy ingenua; en todo caso soy sumisa, impulsiva y por tanto, bastante autodestructiva. Fue llegar a su casa y ellos bebían whisky, se metían rayas y fumaban porros. Yo no quería colocarme con absolutamente nada, porque en algún momento de la noche la cosa se podría ir de las manos y lo mejor sería estar sobria.  Empecé a enrollarme con él y nos fuimos a su habitación. El me dijo que por qué no, que se juntara con nosotros su amigo. Yo no quería. El me insistía. Yo no quería. Me dijo que me iba a follar a pelo, por el coño, por el culo. Yo no quería. Y me folló a pelo, por el culo, por el coño. Yo no quería. Me violó. En ningún momento fui incapaz de agredirle para defenderme, estaba asustada. Así que ahí me quede petrificada en su cama, mientras él hacía lo que le apetecía.  Y a mí me gustaba. Mejor dicho, a mi cuerpo le gustaba. Yo estaba asustada, estaba siendo violada pero también estaba excitada. Esto fue la noche de un sábado. El lunes fui con una amiga del instituto a que me acompañara al centro de planificación a por la píldora del día después. Las mujeres que trabajaban allí me atendieron como si estuvieran despachando a un cliente en la línea de cajas de un hipermercado. Me hicieron un estúpido cuestionario sobre mi salud, me dieron la píldora, unos folletos sobre enfermedades de transmisión sexual, y les faltó poco para meterme una patada en el culo y echarme a la calle. Ni un mínimo de consideración conmigo. Que si la próxima vez que quiera echar un polvo y no tengo condón que me aguante. Yo allí, con mis 18 añitos, había sido violada y lo único que sentía era un sentimiento de culpa enorme. Ni siquiera era consciente de que me habían violado, eso sí, no era más que MI CULPA el llegar hasta allí para que me dieran la maldita píldora. No me informaron en absoluto de cómo la píldora del día después altera tu ciclo menstrual, de los síntomas que puedes tener al tomarla. Ese mismo día tras tomarla noté unos dolores en mi tripa. Estaba en la biblioteca, me marché a mi casa en autobús porque la distancia de quince minutos andando hasta mi casa me resultaba imposible caminarla con esos dolores en el vientre. Me leí los folletos donde decían que los dolores en el vientre pueden ser síntoma de una ETS. Yo estaba asustada, pensé que tendría algo. No sabía que hacer. Al día siguiente los dolores seguían. Pensé que si estaba enferma tarde o temprano mis padres se enterarían, así que fui al médico con mi madre. Lo que tenía eran gases, sólo gases, pero los peores gases que he tenido en mi vida. Yo no le dije nada a mí médica sobre la píldora porque mi madre estaba delante.

La primera vez que me defendí de una agresión tenía 19 años. Era una noche de verano, donde me fui con un tío a enrollarnos a un portal.  Todo iba bien, hasta que me dio la vuelta, me aplastó contra la pared y  me penetró por el culo, también de golpe y sin dilatación previa. No sé ni cómo esta vez mi reacción fue darme la vuelta, agarrarle del cuello y empujarlo sobre la pared. Empecé a estrangularle, fuerte, veía terror en sus ojos. Tenía yo la sartén por el mango, el poder y él el miedo. Desde esa noche empecé a darme cuenta de que las mujeres podemos defendernos.

También he sido puta porque me he acostado con hombres casados o con novia. Qué cosas, nadie de mi entorno me ha reprochado mi actual trabajo, sin embargo sí que he cometido una gran falta cuando he sido la “otra”, hasta compañeras de facultad supuestamente críticas con la monogamia y el amor romántico me echaban en cara que qué narices andaba haciendo manteniendo ese tipo de relaciones. Nadie de mi grupo de amigos en este nuevo país cambió la relación que había conmigo por saber cuál era mi trabajo, eso sí, si en un momento dado sale a la luz que he tenido sexo con un amigo el cual lleva diciesiete años casado con otra amiga, lo más probable es que el grupo se desintegre y yo sea la que acabe peor, el chivo expiatorio. Sola y sin amigos, por puta.