domingo, 7 de julio de 2013

Bufff...

Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace.

Pedro Páramo. Juan Rulfo.



lunes, 20 de mayo de 2013

Paradojas

Algunas dando vida
y otras inmersas en la muerte.

***

Echar a volar
y vivir para siempre.






miércoles, 20 de marzo de 2013


Pensaba que iba a ser peor, pero no tuve ninguna caída emocional severa. Lo veía venir, quizás por eso simplemente estaba preocupada pero sin llegar a esa congoja asfixiante. Mosqueada tal vez, pero algo pasajero. No sentí apenas rabia y rencor, lo dejé pasar sin más. Vomité y el poco dolor sentido se fue a las cloacas. No valía la pena almacenar esa angustia en el estómago.

La sumisión absoluta no concuerda con la imagen de mujer liberada, es posible que tenga hasta más autoestima de la que creía.

Aunque tras unos cuantos días de vino y rosas, de sol y marihuana, de música en directo, de sexo compartido y de vida social (hiper)activa, vuelvo a jugar con el pelo de mi ombligo, sospechando de la ruptura psíquica.

La gente es de donde pace, no de dónde nace. Aplícate el cuento de una maldita vez.

martes, 12 de marzo de 2013

Desazón



De vez en cuando el insomnio ocasional aparece, y por muchas vueltas que des entre sábanas no atrapas el sueño, por mucho que suspires, por mucho que te abraces a la almohada. Pero el insomnio ocasional no es más que una pequeña molestia pasajera. Tienes dos opciones: o sigues en la cama y finalmente te duermes por mucho tiempo que pase, o bien te levantas y te pones en actividad. Leer, escribir, navegar…lo que sea con tal de distraerte un poco y conseguir el sueño. Lo malo es el insomnio crónico, pero de ese por suerte hace años que no ha vuelto a mí.

Esta tarde como otras tantas veces, he estado como perdida, absorta del bullicio del centro de Madrid, como un zombi, aislada de mi entorno. Caminas arrastrando tu cuerpo, no son 54 kilos, parece una tonelada. Tu cuerpo pesa tanto que ni lo sientes, pero tu alma levita. Esta tarde he sentido esa desazón que se clava en las entrañas, nudos en el estómago que te quitan el hambre, que te producen nauseas y diarrea. Esa desazón que también te quita el sueño.

Esa desazón que no es más que una sensación de vacío, de soledad, de desamparo. 

martes, 5 de marzo de 2013

Las feministas somos lo máximo

Las búsquedas que se hacen en Google y los resultados que nos ofrece el buscador nos dice mucho de la sociedad en la que vivimos. Escribes las feministas son y te aparece por desgracia esto:



Diana Pornoterrorista ha propuesto que escribamos, cliqueamos y hagamos búsquedas con "las feministas somos lo máximo". http://pornoterrorismo.com/2013/03/04/las-feministas-somos-lo-maximo/

Yo soy feminista, amargada a ratos largos, odio a veces a los hombres como a las mujeres, tengo más de guapa que de fea y soy femenina depende para qué. Pero sobre todo soy lo máximo como todas las demás. 




miércoles, 27 de febrero de 2013

La privacidad en Facebook


Me habré cerrado y abierto y vuelto a abrir y vuelto a cerrar la cuenta del Facebook varias veces. No sé cuántas exactamente, pero entre más de cinco y menos de diez seguro. El motivo de ello es básicamente la privacidad. Y aquí el problema no está en que esta empresa o aquella utilice mi información para sus estudios de mercado, o que el estado u otro tipo de entidades internacionales tengan una base de datos con información mía. No, esa no es mi gran preocupación, ya que nos tienes agarradas por todas partes y ya no se sabe por dónde salirse. El problema está en las personas, en los otros perfiles de Facebook, aquella gente “normal” que se hace su cuenta para estar en contacto con amigos, o estar al tanto de cualquier chorrada o cosa seria sea del tipo que sea.

En Facebook si te pones a ello con mucha dedicación puedes llegar a espiar demasiado y enterarte de muchas cosas, saber quién es la novia del amigo de un colega, enterarte de amigos en común con otras personas que desconocías… En fin, cantidad de redes entrelazadas. Con lo virtual y las nuevas tecnologías cada dos por tres salen nuevos neologismos, y uno de ellos es skaltear, que no es más que espiar a alguien que te gusta, sea correspondido o no. También hay una aplicación Top Fans que te dice cuáles son los contactos que más te cotillean el perfil. En fin, un inmenso panóptico integrado en nuestra vida cotidiana e incluso en nuestros cuerpos, tal y como anda el personal tan enfermo enganchado a tablets y smartphones como si fueran otro miembro corporal.

Cuando el espionaje a los amantes roza lo patológico, es mejor borrar la cuenta. Cuando ves que alguien se ha metido en tu cuenta, no vale ya únicamente con cambiar la contraseña, será mejor borrar la cuenta. Cuando ves que un merluzo integral con el que anduviste haciendo el imbécil hace unos años escribe en el muro de un colectivo feminista, plantéate a cerrar la cuenta porque semejante pieza lo más probable es que lo haga por cuadrar como prototipo de hombre libertario, aunque luego en la realidad no lo sea, como casi todos vaya. La ideología de “pastel” no es más que papel mojado.

La calaña fascistoide que habita en los medios de comunicación hablan de una crisis de valores y lo más triste es que es cierto. Aunque claro, habrá que ver cuáles son sus valores y cuáles los míos.  


miércoles, 20 de febrero de 2013

Abrirse en canal


Cuando te conocí me enamoré. Me enamoré de ti, me obsesioné contigo. Fue y sigue siendo algo patológico. Ya han pasado años y cuando me meto sola en la cama casi siempre sigo pensando en ti, en cómo nuestros cuerpos se entrelazan, en cómo nos besamos y acariciamos.

Cuando te conocí me sentía orgullosa de besarte o acercarme a ti en público, nunca había experimentado algo así.  Con otros nunca lo había querido, me mostraba siempre distante y me apartaba cuando intentaban rodearme la cintura o plantarme un beso. El cariño y la cercanía me daban asco e incluso ansiedad, muchas veces saltaba a la defensiva, e imponía un muro de hormigón infranqueable al que tenían prohibido atravesar. Sólo bastaba un gesto o una mirada para que lo entendieran. Y así me pasaba que ninguno quería más de mí. La gran mayoría pensarían que era una psicópata sexual con un corazón de hierro. Muchos incapaces de satisfacerme porque mi apetito sexual duplicaba al suyo con creces, muchos que se aburrían de mí porque simplemente quería sexo y no conversaciones eternas ni citas de cena y cine, muchos a los que les daba asco tener que acostarse con una perra sucia siempre sedienta a la que le daba igual cualquier propuesta.  

Contigo me abrí en canal, me desgarré la piel y te mostré las horrendas vísceras sangrantes y doloridas. Con otros tantos sólo me abrí de piernas, mostrando un coño humeante y no sólo con ganas de sexo, un coño que derrama lágrimas que piden a gritos un poco de ternura.

Contigo aprendí mucho de mí misma, formé un vínculo imaginario indisoluble, todo un mundo de fantasía que se venía abajo cuando volvía a verte. Eras tú quien ponía las barreras y cuando nos despedíamos se apoderaba de mí el miedo a que esa sería la última vez. Me sentía utilizada, engañada y absolutamente desconectada de mi cuerpo.

Es muy difícil abrir una brecha entre la realidad y la fantasía, porque los miedos te encierran en un abismo del cual es difícil salir. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Como un bonito jarrón


Como un bonito jarrón
hermoso por fuera
vacío por dentro
brillante y lustroso
redondo y hueco.

Como un bonito jarrón
de porcelana fina
con flores y letras chinas
con curvas y simetría.

Como un bonito jarrón
lujoso y valioso
que cuando se despieza  en numerosos trozos,
se barre y se tira.

No vale nada,
es una porquería.

martes, 5 de febrero de 2013

No a la virtualización de la protesta social

Internet en general y las redes sociales en particular a día de hoy resultan tan imprescindibles que si no te mueves por la red te quedas fuera.

Antes usaba bastante Internet para enterarme (más o menos) de la actualidad. Luego me mudé a la radio. Luego ni radio ni Internet, y así me va, que me entero de las cosas tarde o directamente ni me entero. Llevo unos meses que mi vida social se ha quedado muy reducida y con ello otras esferas, y eso entre otras cosas conlleva a que no tengas ni pajolera idea muchas veces del "trending topic" del día ( si es que se llama así).

Lo que dice la calle ha quedado reducido al Twitter y al Facebook, el tomar la plaza debería ser en condiciones, más allá de poner de foto de perfil un sobre y de convocar manifestaciones y concentraciones sin apenas organización. Mi Facebook es cada vez más opaco, con los contactos necesarios y sin apenas "me gusta". No tengo ni Twitter ni washap, así que en mi móvil nunca aparecen mensajes de concentraciones de protesta social "esporádicas".

En Facebook hay una página que se llama No a la criminalización de la protesta social, cuando debería ser No a la virtualización de la protesta social.

Claro que hay cosas de las nuevas tecnologías que son positivas, pero vivir en una gran ciudad sin ningún tipo de arraigo local y vecinal por múltiples idas y venidas de la vida y por múltiples mudanzas y cambios de residencia y de ciudad, hace que cuando salga a la calle a por el pan no pueda enterarme de nada, y como apenas uso Internet para "fines políticos" por llamarlo de alguna manera, me quedo totalmente fuera de lo poco o mucho (según como se mire) de lo que se cuece en las calles.

Ayer por la tarde noche me dí un paseo por el centro de Madrid cuyo recorrido entre otros puntos de la ciudad fueron la calle Génova, la Puerta del Sol, el Congreso de los Diputados, Neptuno, Paseo del Prado, Recoletos...llegué a la altura de Colón y me cogí el bus para volverme a casa. No vi nada ni nadie, bueno sí, mucha policia nacional por todas partes, para variar. Resulta que sí que se coció algo, pero no coincidí con ningún grupo de "indignados" a las horas por donde pasé o por donde pasé.

¿Seré una vieja prematura como me dicen algunos allegados? ¿O hay que dar un giro de turca a la forma de organización de algunos movimientos sociales tan anclados en pantallas de ordenadores y de smartphones?


miércoles, 30 de enero de 2013

Puedo ser


Puedo ser una Lolita juguetona
y también la más sumisa de todas
Puedo darte todo lo que quieras
puedes degradarme de diez mil maneras
quiero que me humilles y me trates mal
quiero que me dejes hasta sin respirar

Aunque no lo pidas filtrearé con tus amigos
y si alguno me gusta jugaré con su frenillo
Aunque te parezca una tontorrona
también soy malvada, fría y calculadora
Puedo reventarte los neumáticos del coche
puedo amenazarte y vigilarte por las noches
y si te descuidas hasta incluso estrangularte

Por más que me digas que estoy loca que estoy mal
no eres más que un bestia, un sádico y un animal

miércoles, 23 de enero de 2013

Que viva el transfeminismo y la teoría queer, coño.


Una de las cosas que más aborrezco de las nuevas tecnologías es la cantidad de tiempo que se pierde (muchas veces de la manera más absurda posible) navegando por Internet. El maldito Facebook te da vínculos y más vínculos sobre artículos, se crean polémicas y debates que no duran ni una semana. Entre ellos, muchas veces se hace alusión a la igualdad de género y al machismo imperante en nuestra sociedad. Es muy, pero muy positivo que la idea de igualdad esté cada vez más presente, pero muchas veces se queda en papel mojado o en este caso, en pantallas mojadas. Pero si hay algo que me repatea de todas las cosas que leo, es que sigue estando presente un binarismo del género que en lugar de avanzar hacia un cambio social emancipatorio para todas las personas al final lo que produce es un estancamiento en el orden social existente.

Hombres mujeres y viceversa no es un programa de Tele 5, el cual tiene mucha chicha a la hora de hacer análisis del discurso con perspectiva de género sobre la industria cultural que nos acecha, es lo que veo en las redes sociales. El sexo como categoría discursiva que apela al ser de las personas parece un muro de hormigón imposible de derribar. No se trata de vestir de rosa, no se trata de que te guste el fútbol, parece que todo el mundo da por hecho que hay un sexo biológico natural.

También es muy positivo que la gente vaya entiendo el feminismo como movimiento social, como reivindicación política hacia un mundo más justo, pero ahora está muy de moda utilizar el concepto de igualdad para romper las barreras del género. Yo no sé de donde sale que el feminismo es algo muy chungo y muy malo que pretende eliminar a todos los hombres de la faz de la tierra, aunque como todo movimiento politizado, siempre va a ser juzgado como algo muy malo, malísimo.

El biologicismo está más que presente en el imaginario colectivo, un dogma a la altura de las creencias religiosas. Si bien la Ilustración y los procesos de industrialización fueron tirando por tierra la existencia de Dios (¿pero qué Dios? Padre, hijo, espíritu santo ¿?…) la ciencia fue ascendiendo a dogma, a realidad incuestionable. El imperio de la razón creo que no va a morir con la postmodernidad mientras siga existiendo el capitalismo. Por mucho que se hable de igualdad (más de igualdad que de feminismos) la gente sigue creyendo que están los hombres y las mujeres, que hay diferencias biológicas inalienables y que todo ello explica que vivamos en un heteropatriarcado de mierda. Si alguien me defiende que los hombres por “naturaleza” tienes más deseo sexual y que las mujeres son pasivas y tienen más criterios de elección a la hora de follar por tener útero, me estás defendiendo algo tan sumamente asqueroso como la violencia sexual o la homofobia. Si me vienes a decir que porque me venga la regla (en mi caso puede ser un ciclo de 30 días que de 43) mi estado emocional se va regulando en función de mi ciclo… ¿por qué en plena premenstruación puedo llegar a masturbarme hasta 5 veces en un día y cuando estoy en ovulación a lo mejor ni me follaría  al mejor de mis amantes?

Y podría seguir, pero de repente se han presentado dos impresentables en mi casa y ya no sé por dónde iba.





lunes, 21 de enero de 2013

Pasa la vida


Pasan los días, las semanas y los meses casi sin que te des cuenta. Pasan y todo sigue igual. Todos los días son iguales, una rutina nada gratificante que hace vayas perdiendo fuerzas y ganas. Y no es por la rutina en sí. De hecho es necesaria una rutina, una vida organizada, pero una rutina que tú eliges y de la cual disfrutas, una rutina plagada de pequeños placeres que te ofrece la vida cotidiana.

El mes de enero es un mes de inflexión, ya que empieza un nuevo año y además mi cumpleaños cae en este mes. Un nuevo año que empieza y con demasiados planes inconexos en la cabeza, planes que no terminas de organizar y por tanto que no se empiezan. La vida académica se ha quedado parada por un tiempo, espero que sea por un tiempo y no definitivamente. Ahora es fecha de exámenes y entregas para universitarios, y aunque muchas veces llegue a ser incluso un sufrimiento el estrés al que se ve sometido el estudiante, si hay algo en esta vida que me ha generado mucha gratificación es el estudio, el trabajo intelectual. Sigo paseándome por bibliotecas, leyendo y escribiendo anotaciones en los libros, escribiendo ensayos que no tienen fecha de entrega… Habrá que aprovecharlo, dentro de poco no quedarán ni bibliotecas.

El único propósito claro que he tenido al comenzar este año es dejar de fumar marihuana. Me estaba empezando a sentar verdaderamente mal. No dejarla definitivamente, pero si abandonar el consumo diario.  Si bien la marihuana puede aportar una lucidez y una profundidad analítica tanto para el trabajo intelectual y creativo así como para la propia introspección, también es cierto que no a todas las personas les puede sentar bien y cuando ya se lleva un tiempo consumiendo tu cerebro se resiente. En los últimos meses fumar sola me metía en un bucle de pesimismo, de neurosis obsesiva sobre malos tragos que da la vida, de un aislamiento cada vez mayor con mi entorno. Cuando fumas canutos tu cuerpo se relaja pero tu cabeza se dispara, y últimamente había ciertas obsesiones que no podía quitarme de la cabeza, y para lo único que me servía fumar era para incrementar esa vorágine absurda de autodestrucción. Hace aproximadamente un mes en un Corte Inglés lo pasé verdaderamente mal en un ascensor. Iba bastante fumada y me metí allí para comprar tabaco en el estanco, entrar y salir sin más, ya que los centros comerciales en general los aborrezco. Iba a salir de allí y me metí en el ascensor para bajar a la calle. Yo pulsé “0”, pero el ascensor iba a otras plantas ya que había más gente dentro y otras personas que llamarían desde la planta que estuviesen. Me empecé a agobiar porque el ascensor estaba lleno de espejos y de gente y el efecto visual creaba la impresión de ser una enorme multitud concentrada en pocos metros cuadrados. Se abrieron las puertas y yo no sabía exactamente donde estaba, pulsaba constantemente el “0” pero no había manera de bajar. De repente se volvieron a abrir las puertas y yo perdí el sentido de la realidad, no sabía dónde me encontraba, si eso era otro centro comercial, si estaba soñando, no sabía dónde estaba y sentía que la gente no se percataba de mi presencia, como si yo no existiera. Las puertas se cerraron y volvía pulsar al “0” desesperadamente, varias veces, pensaba que a lo mejor no había planta a la calle, que alguien había manipulado el ascensor para que me fuera imposible salir de allí, ya que cuando las puertas se abrían me volvía a descolocar, no sabía dónde me encontraba. Al fin salí del ascensor porque me estaba ahogando metida ahí dentro, me venían los sudores y los temblores de un ataque de pánico.


Y si hay algo que más me apetezca en este momento es fumarme un buen porro, pero de momento sólo pienso fumar en compañía y ocasionalmente, para no apedrearme más la cabeza.










Y pasa la vida, pasa la vida.
Pasa la vida y no has notado que has vivido,
cuando pasa la vida y no has notado que has vivido,
cuando pasa la vida, pasa la vida.
Tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida
tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida.
Pasa la vida, igual que pasa la corriente
cuando el río busca el mar
y yo camino indiferente donde me quieran llevar.
Y pasa la gloria, pasa la gloria.
Pasa la gloria, nos ciega la soberbia,
pero un día pasa la gloria, nos ciega la soberbia ,
pero un día pasa la gloria.
Y pasa la gloria y ves que de tu obra
ya no queda ni la memoria
y ves que de tu obra ya no queda ni la memoria.
Y pasa la vida igual que pasa la corriente,
cuando el río busca el mar
y yo camino indiferente, donde me quieran llevar


martes, 8 de enero de 2013

Vete, vete lejos de aquí



Cada vez que hablo con personas de mi edad y de mi mismo nivel de estudios siempre me pregunto que qué pinto allí hablando con esa gente. Todo el mundo quiere largarse lo más rápido posible de este país. Parece que hay alguna especie de plaga o de virus por lo cual la existencia se hace demasiado difícil.

No voy a ponerme a discutir sobre la obviedad de la situación de mierda actual de este país, pero tampoco termino de comprender esas ansias de fuga, pensando que la migración es lo único que nos queda y que además es guay del paraguay estar en otro país conociendo otra lengua y otra cultura.

Yo como no tengo ni pajolera idea de que haré con mi vida y como mis ambiciones son más estrechas que mis ojos almendrados y miopes me dedico a poner en cuestión los planes de vida de aquellas personas que quizás tienen algo más de dinero que yo o que por lo menos se lo dejan. Pero voy a ser sincera, tenía planes, claro que los tenía, pero todo se ha ido al carajo teniendo en cuenta lo caro que está todo y mientras tanto el poco trabajo que hay y los sueldos tan de mierda que tenemos.

Tras volver a la más infame precariedad y con ello regresar al lecho patriarcal yo me quiero independizar de nuevo, y me importa un carajo tener que vivir en Vallecas y trabajar con un contrato (que no sea por favor de obra y servicio) temporal en Carrefour, si es que la vida me presenta tan suculenta oportunidad.  Pero hablo con aquellos con los que he compartido apuntes y sólo piensan en estudiar másteres caros aquí o allá, en irse a vivir a América Latina, aquellos que en las manifestaciones gritan “El hijo del obrero a la universidad”, cuando se mueven por Madrid en sus coches propios, cuando se van por ahí de vacaciones pagadas cuando yo como una pringada me quedo sin poder seguir estudiando algo que quiero y me quedo en el mismo sitio trabajando y trabajando en invierno, en verano, en primavera, en otoño y siempre sin un puto duro.

Aquí hay algo que falla y que huele mal. Y sí, quizás soy algo envidiosa, pero gracias a Dios no soy  hipócrita.



Vete, vete lejos de aquí
Vete, vete no quiero verte
Vete, vete con tus mentiras
Vete, vete lejos de aquí

martes, 25 de diciembre de 2012

La Navidad y la Sagrada Familia



Sagrada Familia de El Greco.    

Las Navidades son fechas clave para la reflexión, son días para pensar sobre la hipocresía que nos rodea y para hacer balance del año que dejamos y de mirar con cierta esperanza al año venidero. Este año se han consolidado las disputas entre parientes, han salido a la luz las frustraciones, la incomunicación y el desacuerdo sobre quién y cómo debe cuidar de la abuela que lleva año y medio viuda. Un día que volvía con ella a casa tras haberla acompañado a misa, me dijo que no era más que una vieja inútil, que lo único que quería era morirse, que su existencia era insignificante ahora que había muerto el compañero de su vida. Lo único que supe decirla fue “no digas eso, yo te quiero mucho” mientras nuestras miradas se encontraban, ambas con los ojos acuosos en lágrimas.

Nunca me han gustado las grandes celebraciones familiares, ya que aunque nos sentemos demasiados alrededor de una mesa, con más bien pocos guardo cierta complicidad y cariño. Tener que ir a los pueblos castellanos que en invierno se hayan siempre cubiertos por una niebla espesa, donde siempre hace demasiado frío. La niña con fuertes inclinaciones intelectuales, la que se quejaba de andar preparando cenas y recogiendo la mesa mientras los hombres estaban en el bar o con las copas de sobremesa. La niña rara que siempre andaba a cuestas para establecer relaciones sociales en el pueblo. La niña ácrata y respondona en las discusiones políticas en comidas y cenas, discusiones en la que únicamente los hombres hablaban. La niña que carecía de diplomacia. La niña bonita de ropa extravagante. La niña que era incapaz de amoldarse a las convenciones sociales de sus parientes de un pueblo castellano, paletos interesados únicamente en las fiestas de su pueblo y sin ningún tipo de horizonte. La niña que sentía nauseas al tener que convivir en un ambiente católico y machista.  

Aunque desde hace poquitos años las fechas señaladas en el calendario en Navidad han sido celebradas únicamente por la familia nuclear, donde los conflictos y la incomunicación son mucho más fuertes que en la familia extensa. Una familia católica y numerosa, un cabeza de familia cuya única responsabilidad ha sido traer a casa su nómina, una nómina por encima de la media, un hombre respetado y valioso en su profesión,  y por ello, por cumplir tan bien, por poder cubrir las necesidades de su mujer y sus cachorros, siempre se ha mantenido ausente de todo lo demás. Una mujer demasiado guapa, dependiente, sumisa, sana y fértil, la perfecta ama de casa. Una buena ama de casa sin amistades, sin vida social, una buena ama de casa que prepara para cenar croquetas caseras, que va al mercado, que lleva al tinte los caros trajes de su marido, que se queda siempre en casa esperando que necesitan de ella los demás.  Una mujer frustrada y dolida, que explota demasiadas veces en ataques de ira, gritando, insultando, tirando y rompiendo todo lo que encuentre a su paso. Otras veces la da por llorar y llorar sin moverse de su cama. Cuando era pequeña mi madre me daba miedo, nos perseguía gritando, nos azotaba el culo con la zapatilla por tener la habitación desordenada, destrozaba los dibujos de mi hermano mayor porque no se podía tener un montón de papeles y de pinturas por ahí tiradas sin recoger.

Tengo que estar agradecida por tener un trabajo temporal durante estas Navidades, no por el mero hecho de tenerlo, sino por estar tanto tiempo fuera de casa, por tener jornada partida y tener que trabajar todos los días, librando únicamente el día de Navidad y Año Nuevo. Pero ahora sólo hay lugar para el trabajo precario y temporal. Al margen de la campaña de Navidad donde trabajo más horas que antes, durante los meses de atrás lo que me llega a mi cuenta cada mes no llega ni a los 300 euros, y de momento no me ha salido otro trabajo. Seguir bajo las cuatro paredes de mi casa me bloquea. No sé si por suerte o por desgracia he vivido con mi familia en varias ciudades y diferentes casas, así al menos la mala energía no se ha quedado acumulada en el mismo espacio.

“¿Por qué estás enfadada? Siempre tienes cara de rancia.” “Mira que es mala la niña”. Por muchos años que cumpla siempre seré la niña, soy la hermana menor y la única mujer. Después de parirme a mí, mi madre quedó embarazada en dos ocasiones, pero ambas veces tuvo un aborto natural. Durante mi adolescencia fantaseaba con tener una hermana pequeña, alguien a quien tener de confidente, alguien a quien darle cariño y confianza, darle todo aquello que a mí no me dieron ni mis padres ni mis hermanos. Yo la hablaría de sexo siempre que me preguntara, yo la enseñaría a ponerse su primer tampax, a sentirse orgullosa de su cuerpo, la apoyaría en todo aquello en lo que creyera, a que creciera fuerte y a quitarla de la cabeza todos los miedos que me metía mi madre por el mero hecho de ser mujer, la protegería y la mantendría alejada de aquella persona que a mí me hizo tan daño.

Sigamos con la sonrisa en la cara, haciendo brindis colmados de hipocresía y de odio. Sigamos con esta gran farsa a la que llamamos familia, que estamos en Navidad.










miércoles, 12 de diciembre de 2012

Machismo y sexismo en la publicidad.


Hoy me he metido en Internet y lo que más he visto por las redes sociales son parodias y críticas a un anuncio de Desigual, un anuncio que todavía no he visto en la tele pero si varias veces por Internet para intentar destripar el discurso. ¿Qué el anuncio es tontorrón, frívolo y malo? Pues claro, pero como toda la publicidad. Lo que no entiendo todavía es el revuelo que se ha montado con estos anuncios en concreto.  Lo único que veo de sexista es la obsesión de ir probando modelitos (algo que yo reconozco que hago en privado, y que para ello tengo un espejo más grande que yo en mi habitación).  A lo mejor suena absurdo que tu plan para 2013 sea follarte a tu jefe, aun así mucho  mejor plan que el de otras personas, donde va a dar, yo que de momento por no tener no tengo ni plan de Nochevieja, que ni me importa oiga, ya que desde el año pasado decidí pasar esa noche durmiendo en mi camita y voy a repetir este año.

Las críticas feministoides son bastante superficiales, pero como todo aquello que se exponga a las plataformas de las redes sociales, donde es imposible que se construyan debates interesantes y se expongan de manera coherente un discurso argumentado debido a los límites que imponen las redes sociales por su formato. Leo cosas del estilo: “qué asco da el anuncio de Desigual”, “es sexista y cargado de estereotipos”. Para estereotipos las palabras de tu discurso, que lo único que tienen son cuatro conceptos típicos sin ningún tipo de explicación. Porque de verdad, no entiendo que se arme un escándalo por esto, que se tomen hasta la molestia de hacer parodias. Las parodias que he visto son tanto de feministoides como de machos alfas, cada cual más ridículo.

Quizás vean sexista que las tipas que salgan estén de buen ver (como siempre en la publicidad), nada nuevo. Pero cuando sale el tema del físico y la belleza siempre me pregunto si es que las guapas tienen una vida más fácil o no pueden ser feministas. Esas grandes odas a la fealdad y críticas a lo que se considera bello y normativo que hay desde según qué sectores del feminismo nunca las he entendido ni las he defendido. La libertad de cuerpos y conciencias digo yo que debe llegar a todo el mundo, sean personas feas, bellas, horrorosas o regulares (adjetivos desde un prisma hegemónico, claro). Aceptación de ti mismo por ti mismo (eso lo primero), y tolerancia hacia ti por parte de las demás, así de sencillo.

Estos discursos rancios por parte de feministoides me recuerdan al feminismo antisexo que sigue estando presente en nuestros días, las feministas que quieren prohibir la pornografía y la prostitución amparándose en el conservadurismo y la sexofobia más vomitiva. Además, que ya estoy muy harta de tanta quejica, de tanto lloriqueo, de tanto victimismo, de tanta vanguardia feministoide que dicen que tienen o no tienen que hacer las mujeres. “No quiero tu piropo, quiero tu respeto”, otra cosa que está presente en las redes sociales. ¿Es que acaso hablas tú por todas las mujeres? Me dan ganas de hacerme una página en Facebook que se llame “Quiero tu insulto, no quiero tu respeto” con la foto de una buenorra a cuatro patas y envuelta en correas de bondage.

Para terminar un anuncio que siempre me pareció asqueroso, pero no dio tanto que hablar como el de Desigual.



jueves, 6 de diciembre de 2012

Amistades en ceniceros


En Madrid los días libres de la semana se presentan como absurdos espacios de tiempo, en ocasiones imposibles de cuadrar con compañía. La mayoría de las personas están demasiado absorbidas por sus trabajos, sus estudios, su aburrida y miserable vida en pareja.  Absorbidas por demasiadas responsabilidades, excepto la responsabilidad de cuidar a otros.  Tantas amistades que van al cubo de la basura con la facilidad de cualquier envase desechable.  Tanto tiempo perdido en planear fines de semana, en insistir con llamadas y correos electrónicos para esperar largas o directamente ninguna respuesta.

Tu tiempo libre termina siendo en la mayoría de las ocasiones tiempo libre disfrutado en solitario. Paseos interminables por zonas céntricas, visitas a museos y a exposiciones temporales. A veces llegas a detestar tu tiempo de ocio, porque te muestra sin conjeturas la prácticamente ausencia de vínculos verdaderos. Otras veces le sonríes, porque te das cuenta de que aunque te sobran dedos de una mano para contar aquellos buenos y fieles corazones que resisten a la infame vida urbana y al egoísmo, por lo menos puedes contarlos.   
     
A veces piensas que quizás pecas de poco inflexible, pero lo que verdaderamente detestas es la hipocresía, algo que no va muy bien contigo, por eso te dejas de medias tintas y vas al grano. Después vienen las ofensas de aquel que se siente interpelado y con ello las excusas de baratillo. Ya soy perra vieja en cuestiones de pura y simple confianza, demasiadas heridas innecesarias. Y no se trata de rellenar tiempo en apariencia vacío, sino de compartir el tiempo y la vida con aquellas personas a las que estimas. 


domingo, 2 de diciembre de 2012

Ataques de ansiedad



Desde hace un tiempo (no mucho), voy pensando en formar tarde o temprano un grupo de punk. Antes de volver a Madrid la cosa podía haber ido tomando forma, pero al final no pudo ser. Nunca he tocado ningún instrumento, y no tengo ni pajolera idea de composición musical, aunque algo he experimentado con la percusión. Así que en pleno proceso de experimentación las letras se van haciendo, esperando que alguna vez se toquen y se canten. Aunque aviso que cantar también lo hago de pena, pero si se trata de punk casi que mejor. 

Me enteré hace poquitos meses que los “chungos” que de vez en cuando me entraban eran ataques de ansiedad. Con menor o mayor intensidad y con más o menos frecuencia llevo con ataques de ansiedad un poco más de la mitad de mi vida. Las primeras veces lo pasaba verdaderamente mal porque no sabía por qué me pasaba, aunque nunca ha sido motivo de preocupación para mis padres, y yo era todavía demasiado pequeña como para tener un mínimo de independencia en lo que respecta a mi salud. Los ataques de ansiedad seguían apareciendo, pero para mi madre eran simples mareos, bien por calor, porque tienes hambre o cosas por el estilo. Ya con 16 años cuando una amiga mía tuvo que socorrerme en un ataque de pánico que me dio en una estación de autobuses, me dijo que eso no era normal, que fuera al médico. El resto de mis amigas me dijeron lo mismo. Yo ya me había sugestionado con lo que me decía mi madre restándole importancia a los ataques, pero mis amigas me lo plantearon de tal manera que me entró miedo y fui al médico en búsqueda de una respuesta. Fui con mi madre al médico, para acompañarme y porque ella también quería consulta. Por aquel entonces mi madre estaba en plena menopausia y era en una palabra insoportable. La médica de cabecera no nos hizo ni puto caso, a mi madre la recetó hormonas (estrógenos) para variar, y a mí me dijo (yo creo que ni siquiera me escuchó los síntomas) que me tomara algo (una Coca Cola, por ejemplo) cuando notara que me mareaba, que tendría la tensión baja (ni siquiera me la tomó). En función de cómo lo piense tuve quizás hasta suerte, si la tía me hubiera escuchado quizás me habría recetado tranquimazin o lexatin o a saber qué. Aunque tampoco voy a endemoniar el consumo de ansiolíticos cuando yo fumo hierba y de vez en cuando algo de opio para hacer frente a la ansiedad (aunque la hierba se puede volver en tu contra con la ansiedad), consumo que se ha visto incrementado en los últimos meses y debería comenzar a reducir.

Me dio por indagar un poco en cuestiones sobre nuestra psique y nuestras emociones, nuestra conducta, a raíz de empezar a documentarme para un trabajo de la carrera hace ya un año por ahora.  A lo tonto, sin querer buscarlo del todo, comencé a leer psicología y psiquiatría; y aunque abunde soberanamente la mierda, por suerte hay personas y teorías que merecen y mucho la pena. Y por suerte tengo amigas médicas y psicólogas que son unos soles, muy críticas con la biomedicina, más listas que el hambre y con una capacidad de empatía brutal.

Esta canción todavía dudo en titularla Pánico o ansiedad o bien Ataque de pánico o Ataque de ansiedad.

¡Ataque, ataque
ataque de ansiedad!
¡Ataque, ataque
de pánico da igual!

De repente mal me encuentro, no sé qué me pasa
tengo un malestar enfermo que me recorre todo el cuerpo
todo se desmorona a mi alrededor
mi psique se halla inmersa en  plena desrrealización
Debajo de mi piel hay intensas palpitaciones
empiezo a sudar y vienen alucinaciones
Solo veo manchas borrosas, solo oigo fuertes pitidos
voy sintiendo ya las nauseas de mi estómago podrido

¡Ataque, ataque
ataque de ansiedad!
¡Ataque, ataque
de pánico da igual!

Ya no puedo más de repente me desplomo
me he quedao inconsciente al fin hayo reposo
Te despiertan “¿estás bien?”
ya se apagan los sofocos,
poco a poco voy abriendo mis oídos y mis ojos
Pánico o ansiedad me da igual como lo llamen
miedo me da ya hasta salir a la calle


¡Ataque, ataque
ataque de ansiedad!
¡Ataque, ataque
de pánico da igual!




domingo, 25 de noviembre de 2012

Abuso sexual y violencia de género: dos caras de una misma moneda.



Ilustración de Trevor Brown

Esta semana dio comienzo con el día internacional del abuso sexual infantil (19 de noviembre) y cierra con el día internacional de la violencia de género (25 de noviembre), dos fechas por separado en el calendario, pero cuya necesidad constante de recuerdo y visibilización responden a una misma lucha, acabar con el patriarcado. El abuso sexual infantil y la violencia de género no dejan de ser conceptos enmarcados en una terminología que a mí no me termina de convencer, ya que parecen aludir a realidades diferentes,  cuando emanan de un mismo sistema de dominación.

Durante estos días ha habido actos, anuncios, campañas, manifestaciones… que quieren denunciar la violencia patriarcal que tiene lugar en la pareja, terminando en muchas ocasiones en asesinato. Es algo terrible, y las mujeres tienen que seguir luchando día a día contra ello, pero no podemos olvidar que la violencia de género abarca también otros tipos de violencia que se encuentra fuera de la heterosexualidad y la monogamia.

Las relaciones de poder que tienen lugar entre los géneros operan desde las estructuras del patriarcado y la heteronormatividad, y se insertan en el día a día y en los cuerpos de cada persona. La mercantilización y cosificación de los cuerpos, los cuidados,  la sumisión y la obediencia, no salirse de los roles, la obsesión por la imagen, las inseguridades, la dependencia, la necesidad de protección, las agresiones sexuales, el maltrato físico, la violencia simbólica, el control de la sexualidad…etc

Yo sufrí abusos sexuales durante mi infancia por un familiar. Hablo aquí y ahora directamente, bajo el anonimato que permite la red. Y lo que en verdad me gustaría es poder gritarle al mundo que el abuso sexual es algo que pasa con mucha frecuencia, que se debe prevenir, que las secuelas son muy severas, que se sufre demasiado y desgraciadamente muchas veces en silencio. Hablo aquí y ahora, pero no puedo hablarle de ello a mi madre y a mi padre, no puedo hablarle de ello a mis amigas. Esta sociedad por muy “moderna” y “occidental” que sea, es profundamente misógina, y las niñas son un blanco perfecto por su vulnerabilidad.

Por eso tenemos que empoderar nuestros coños desde que salimos de otros coños más maduros,  nuestros coños sólo nos pertenecen a nosotras, no son de la iglesia, ni del estado, ni de nuestras madres castradoras, ni de hombres violentos, ni de la medicina.

Nuestros coños, nuestros cuerpos, son sólo nuestros y de nadie más. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

De rave en las Cuatro Torres


Hará ya unas tres semanas cuando iba a coger el autobús que me llevaba a un trabajo precario y temporal con contrato por obra y servicio. Mi lugar de trabajo era una gran superficie situada en una de las Capillas Sixtinas del capitalismo de consumo postfordista llamados megaparks. Este en concreto alberga un gran centro comercial, Carrefour, Ikea, Media Mark… y un largo etcétera de infraestructuras del estilo. De mi casa hasta la plaza donde cojo el autobús paso por un lugar donde la arquitectura postmoderna se eleva casi hasta el cielo para hacerse notar ante todos los ojos de las hormigas urbanas que pueblan esta ciudad tan inhóspita llamada Madrid. Mi cara rancia cambió por una expresión de sorpresa al ver aparcada al lado de las Cuatro Torres una furgoneta tuneada al más puro estilo ravero psicodélico. Como buena azafata llevaba en mi bolso una cámara para hacer el reporte fotográfico que me exigen en mi minijob de turno. Yo que iba algo quemada por tener que realizar tan infame trabajo por cuatro perras, me sacó una sonrisa de oreja a oreja el ver a esa furgoneta multicolor en medio del hormigón, el alquitrán y las frías cristaleras. 




lunes, 5 de noviembre de 2012

Tu muñeca



Hace casi un año de esa noche que estuviste en mi cama por unas horas. Las veces que hemos podido vernos  casi siempre ha sido así, durante unas pocas horas,  de noche y a escondidas. Días antes me metía cada dos por tres en el correo para ver si me contestabas. Al final me dijiste que sí, sin saber todavía a qué hora vendrías, cuándo llegabas.

Como buena masoquista hice ayuno, y estuve todo el día como una moto porque dentro de mi cuerpo había cientos de mariposas. Estaba demasiado ilusionada y era incapaz de admitir que pasaría lo de siempre, que lo de esa noche iba a ser algo puntual.  Faltaba poco para que llegaras y me fui a la farmacia a comprar condones mientras iba pensando por el camino si todo iba a salir bien, si en cuerpo y alma yo estaría sincronizada, que iba a estar a gusto, que no tendría flashbacks.

Apenas entraste por la puerta me miraste con deseo, y yo te devolvía la mirada con coquetería, como una Lolita que se niega a crecer. Me besaste y me dejé hacer. Follé contigo como una autómata, con absoluta sumisión. Era tu muñeca y me tenías a tus pies. No sé si lo percibías. Estaba muy excitada, pero no pude  correrme. Cuando te conocí tuve los mejores orgasmos de mi vida, cadenas que no terminaban nunca, que me cortaban la respiración y me dejaban afónica, pero cuando nos hemos visto otras veces he sido incapaz. Me daba la sensación de que para ti era simplemente un cuerpo, una cosa bonita con la que poder masturbarte.

Haciendo un paréntesis entre sudores y gemidos me dijiste que esta sería la última vez. No me lo dijiste al principio, al entrar en mi casa; no sé si por cobardía, o por no echar a perder esa oportunidad de follar conmigo. Te pesaba la culpa de la infidelidad, y eso me hacía sentir peor todavía, como si fuera algo personal. Pero lo que más me dolía era el tener que enfrentarme a otro rechazo, a otro abandono.

Volvimos a follarnos aprovechando el poco tiempo que nos quedaba, y cuando al final te fuiste no te marchaste solo, te llevaste algo profundo de mí y me dejaste sola, sintiendo ahogo y un enorme vacío. Pensaba en cómo sería ella, alguien con un físico agradable, una chica de coño rasurado y con buena salud mental. Pero también me preguntaba por qué viniste a verme. Si era porque ella no tenía mis curvas, ni unos ojos de culebra, si no tenía unos pechos y unas nalgas firmes y turgentes, unos labios carnosos. Me preguntaba por qué viniste a buscar mi ano, mi garganta, mi coño empapado. Me preguntaba si sólo venías a por mi cuerpo de muñeca o por algo más.



Quiere y no puede 
lo sabe y llora 



martes, 30 de octubre de 2012

Adolescencia a flor de piel


Cierta noche, cuando Mark Peters salía del coche, notó que alguien le agarraba la pierna. Al bajar los ojos vio a Sarah Sheed, que le confesó que estaba tan loca por Trip que no podía andar siquiera. Todavía no se le ha borrado el pánico que sintió al ver a aquella chica tan fuerte y tan sana famosa por el tamaño de sus senos, caminando como una tullida por la hierba cubierta de rocío. 
 
*** 
Mientras hacían el acto los reflectores recorrieron el campo, pasaron por encima de ellos e iluminaron el poste de la portería. A la mitad Lux dijo:
 
-          Yo siempre lo fastidio todo, siempre. – Y se echó a llorar.
Trip Fointaine apenas nos contó más. Le preguntamos si la había acompañado al coche, pero nos dijo que no.
-          Yo volví andando a casa y no me preocupó como volvía ella a la suya. Simplemente me marché… - Después añadió-. Es muy extraño… me refiero a que la chica me gustaba, me gustaba de veras. Y en aquel momento me haré de ella. 
Las vírgenes suicidas. Jeffrey Eugenides

viernes, 19 de octubre de 2012

Cosiendo heridas


Las sábanas las he puesto hoy limpias, y el edredón hace ya una semana que lo saqué del armario para despedirme del verano y darle la bienvenida a un otoño que no ha hecho nada más que comenzar,  y ya se me está haciendo eterno…Me meto en la cama, desnuda y con un cosquilleo entre las piernas. Siento la suavidad y el olor de las sábanas recién limpias en mi piel, el regazo cálido del edredón, me siento sobreexcitada pero a pesar de ello estoy fría. No me puedo masturbar, no me puedo dormir.

Me gustaría que al irme a la cama me encontrara tu cuerpo cincelado, bronceado y tatuado.

Me gustaría que al irme a la cama me recibieras con una sonrisa, con calor en la cara, y con el sudor recorriéndote la espalda.

Me gustaría que pasáramos horas follándonos como energúmenos, pegándonos, insultándonos,  corriéndome sin parar.

Me gustaría sentir como tus dedos crean dibujos indescriptibles por mi espalda, que nos miremos con complicidad, que nos besemos mientras nos acariciamos suavemente la cara, que terminemos exhaustos, dormitando acurrucados en la gran alfombra de tu habitación.

Me gustaría que estuvieras en mi cama tú o cualquier otro, otros que ya estuvieron, otros que vendrán.

Me gustaría que alguno se quedara por un tiempo, cosiendo heridas, dejando al pasado en su sitio y vivir plenamente el presente, como la noche en que te conocí.  


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ausente



No escuches, ni hables, ni llores
Estás ausente

Ausente de todo dolor
ausente de toda culpa
Ausente, estás ausente

Tus miradas son de hielo
no transmiten compasión
Tus abrazos son tan falsos
que encogen cualquier corazón

No escuches, ni hables, ni llores
Estás ausente

Ausente de todo dolor
ausente de toda culpa
Ausente, estás ausente

Si tu alrededor se desmorona
y sin pena y sin angustia huyes a toda costa de tan desagradable situación
entonces te sientes libre, sin deber ni obligación
de dar cariño a aquellos que causaron tu terror

Ausente de todo dolor
ausente de toda culpa
Ausente, estás ausente

No escuches, ni hables, ni llores
Estás ausente



sábado, 1 de septiembre de 2012



No recuerda cuando aprendió a llorar en silencio, a intentar controlar aunque sea por segundos el comienzo de un mar de lágrimas asomándose por sus ojos rasgados y negros. No recuerda cuando el llorar llegó a formar parte de una actividad fisiológica diaria. Era tan necesario como ir al baño, lugar donde demasiadas veces se escondía;  y cuando terminaba, tiraba de la cadena y salía disimulando con los ojos hinchados.

Había épocas en las que se tiraba horas tirada en la cama, llorando desconsoladamente, encogida y agarrada a la almohada.

Otras veces no bastaba sólo con llorar, ya que era inevitable que se desgarrara la piel son sus propias uñas, que se pellizcara, que se mordiera los brazos, que se arrancara el pelo, que se golpeara con sus nudillos en el cráneo, que se abofeteara la cara… como si por ello las imágenes de horribles recuerdos se fueran a borrar para siempre.


jueves, 30 de agosto de 2012



Lo peor eran las noches. Antes, el sueño había sido su único refugio frente a las pesadillas de la realidad; en cambio, ahora las pesadillas se abrían paso hasta el santuario de su descanso. Las noches, mientras permanecía con los ojos abiertos contemplando la oscuridad, luchaba desesperadamente contra el sueño temiendo verse acosada por imágenes repugnantes y recuerdos terribles. Pero, como no podía evitar el sueño completamente, se adormecía para sufrir luego continuos sobresaltos. No a causa de pesadilla alguna, sino por efecto de su miedo inconsciente a los terrores del sueño. Y, si bien esos terrores no adquirían ninguna forma definida, siéndole imposible identificar cuál de ellos era el que la roía en lo más íntimo, en realidad el verdadero terror sin nombre era un miedo incontenible, letal y torturante: el miedo a perder la razón. 

Nacida inocente.  Gerald Di pego, Bernhardt J. Hurwood

jueves, 23 de agosto de 2012

Soñando contigo



He soñado contigo
varias veces
he soñado contigo
a lo largo de la noche

He soñado que me cruzaba contigo
que eras la primera persona conocida
que veía en la ciudad

He soñado que me llevabas a tu casa
pero que nunca era ni el momento ni el lugar
para volvernos a follar

He soñado que eras tierno y cariñoso
pero a ratos me volvías a humillar una y otra vez
como yo hice contigo

Te tengo ganas
demasiadas ganas
Te quiero volver a ver


domingo, 19 de agosto de 2012

¿Qué vas a hacer con tu vida?


“¿Qué vas a hacer con tu vida?” Recientemente es la pregunta que más a menudo suelen hacerme. Espero estar licenciada en septiembre tras haber aprobado la única asignatura que se me ha atravesado a lo largo de la carrera, una asignatura bastante horrible, pero bastante menos que la profesora que la impartía, una combinación no muy alentadora para cualquier estudiante. Con 23 años licenciada, a curso por año, y con un expediente más que digno pero sin llegar a ser brillante. Las cuestiones en torno al género siempre han sido mi inquietud desde edades bien tempranas, y al comenzar la carrera, ya tenía claro que después de estar titulada quería hacer un postgrado en género y feminismo. “Tienes las cosas muy claras para ser tan joven”, es otra cosa que me han dicho desde siempre, aunque luego tengo que responder que en lo que concierne a lo académico lo he tenido todo bien claro, pero todo lo demás (mi vida personal, vaya) es un verdadero caos. Durante este último año de carrera que en lugar de ser más que digno ha sido brillante, me estaba planteando hacer un doctorado una vez finalizado el máster. Pero al final lo que llevaba planeando durante tantos años se ha torcido;  el llamado tasazo en la universidad pública ha hecho que me sea totalmente imposible continuar estudiando. Iba a pagar por un máster de 90 créditos unos 2.700 euros, pero ahora su cotización ronda casi los 6.000. Tampoco es que los 2.700 euros de antes fueran el chollo del siglo, ni que decir que obviamente hay gente que no los podrá pagar, pero 6.000 euros es una cifra más que abusiva. (¡No, no, no, no,  Bolonia no, Bolonia no, Bolonia no!)

El estado del malestar hace ya tiempo que estaba empezando a caer, y ahora se está divisando delante de nuestros ojos una caída libre al más profundo de los abismos. Yo no sé por qué tengo unas ganas locas de muerte y destrucción. No tengo una bola de cristal ni súper poderes para adivinar el futuro, pero desde luego lo que no quiero es volver (que es imposible) a la verdadera mierda en la que vivíamos hasta ahora. El neoliberalismo nos está devorando más que nunca (en occidente claro), pero mis únicas aspiraciones no son disponer de unos ingresos que me permitan vivir en una realidad simulada por la publicidad y el consumo, que es lo que parece que siguen pidiendo algunas y algunos cuando salen a la calle a manifestarse. El dinero no da la felicidad (toma cliché) y lo digo porque he vivido durante meses por debajo del umbral de la pobreza y he sido más feliz que nunca. Tampoco tengo muy claras “las alternativas al capitalismo” que habría que poner sobre la mesa, pero no estoy por la labor de defender un estado de malestar.

Uno de los datos alarmantes en esta situación de crisis es el paro juvenil, de ahí que a raíz de que no pueda pagarme el máster la gente me diga ¿Y ahora que vas a hacer con tu vida?”, como si tu vida sólo girara en torno a lo profesional y a lo académico. Desde luego que no se puede avanzar a ninguna parte mientras nuestras conciencias se encuentren en pleno entumecimiento psíquico.

Ahora que de momento tengo todo el tiempo del mundo, en lugar de dedicarme a la vida contemplativa podría dedicarme con continuidad y estabilidad de una vez a la militancia política, pero para ser sinceras mi asertividad brilla por su ausencia y trabajar en grupo me genera ansiedad. Pero tal y como está el panorama ahora más que nunca hay que apostar por la autoorganización y la autogestión en todo lo que sea posible. Y quizás ahora hay más paro, hay recortes sociales…pero hay personas que siempre han estado en crisis y nunca salen en los periódicos ni en los telediarios, por no hablar ya de las situaciones de otros países. Y la crisis no es sólo una cuestión de números, o de dinero que hay en el bolsillo. Como mujer joven prácticamente postadolescente el estado del malestar no ha hecho nada por mí cuando he solicitado su ayuda. Desde luego que el sistema sanitario y educativo está podrido por dentro y no por cuestiones de deuda pública, sino porque la sanidad (la biomedicina vaya) y la educación (donde la coeducación sólo se ve escrito en folletos institucionales, no en la práctica) por muy públicas que sean son intrínsecamente patriarcales.



viernes, 17 de agosto de 2012

El parto



Últimamente no paro de darle vueltas a ese momento. Estábamos en el ascensor, ya llegábamos a casa tras haber estado casi todo el día fuera. Te acercaste a mí, me estrechaste la cintura mientras me lamías la oreja y el cuello. Fue notar que te acercabas y todo se oscureció. Me quedé paralizada por el miedo. Tras haber pasado unos días juntos, felices y sin parar de follar, me quedé paralizada. Se abrió el ascensor y entramos a casa. Me tendiste en la cama, me quitaste las bragas y empezaste a comerme las nalgas. Yo yacía inmóvil, como si mi cuerpo no me perteneciera. Estaba aterrada, me sentía ahogada, mi cuerpo estaba atravesado de nudos, de sudores fríos. Notaste que algo no iba bien, y me preguntaste qué me pasaba. Con la voz entrecortada te dije que no me sentía bien, tu soltaste “¡Pues dilo coño!”, y saliste de la habitación.  No sé cuánto tiempo permanecí en la cama sin moverme, llorando en silencio. Me levante de la cama y salí a la terraza a fumarme un cigarro y a notar la brisa. Te oía haciendo la cena, y te acercaste a la terraza a dejarme una cerveza. Yo ni te miré, seguía fumando, temblorosa. Al rato volviste, te miré y rompí a llorar. Nos abrazamos. Lloraba, lloraba y lloraba, pero no en silencio como antes, sino que eran berrinches agonizantes.

Los días siguientes estuve delirando y con insomnio. Me tiraba las tardes enteras caminando sin sentido ni dirección durante horas.

Aquella noche volví a nacer. Fue un parto doloroso, pero renació una criatura con más vida que nunca.




Luz, ¡que bonita luz!
háblame del sol, dame su calor,
y háblame del mar,
de esas olas que destrozan.

Bienvenido, desgraciado
al planeta de los esclavos,
los mendigos y los perros traicioneros
¡cuando hay hambre!.

Desgraciado, ¡destroza tu cuerpo!
si no quieres ser devorado.
¡Y enloquece!
si no quieres ser humillado