7
|
2
|
2
|
1
|
1
|
1
|
1
|
1
|
1
|
Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adaptaré a mí misma. (Anaïs Nin)
re (aprender) que eres valiente, y que te volverás a levantar cueste lo que cueste. re (aprender) de aquello que se repite, aunque siempre te digas que no quieras que se vuelva a repetir. re (aprender) que de nada sirve esperar las disculpas, porque no van a llegar.
|
7
|
como superar inestabilidad emocional
|
2
|
esclava de la intensidad
|
2
|
bajaspasionesysudores
|
1
|
chicas para follar por calle dolores barranco
|
1
|
consecuencias de inestabilidad emocional
|
1
|
efectos de la inestabilidad emocional
|
1
|
me coji ala duena de la tienda por coqueta videos pornos
|
1
|
me contrataron pero solo para follar
|
1
|
mis compañeras de piso me escuchan follar
|
Por duro que sea lo que descubras acerca de tu vida o de la vida en general, por mucho que al destapar la caja de Pandora te parezca que la realidad es horrorosa o un espanto, es mejor saber. Eso te permite afrontar el verdadero origen de tus males y dejar de odiarte; además, te capacita para entender mejor la realidad en que vivimos. De otro modo, no puedes buscar caminos de vida diferentes. Estás atrapado, como en la matrix, en inercias, programas mentales, etcétera.
Para escapar de la emancipación del opresor en nombre del oprimido, es preciso reconocer la complejidad y la sutileza de la ley y desprendernos de la ilusión de un cuerpo verdadero más allá de la ley. Si la subversión es posible, se efectuará desde dentro de los términos de la ley, mediante las opciones que aparecen cuando la ley se vuelve contra sí misma y produce permutaciones inesperadas de sí misma. Entonces, el cuerpo culturalmente construido se emancipará, no hacia su pasado "natural"ni sus placeres originales, sino hacia un futuro abierto de posibilidades culturales.
Ella se regalaba. Continuamente, a cualquiera. A cualquiera que le dijera “bonita”, a cualquiera que se detuviera a mirarla, a cualquiera que se la llevara de la mano, a cualquiera que se tomara la molestia de desanudar el lazo rojo que usaba como único vestido….
Desnuda y atada por aquel enorme lazo, como un paquete sin abrir, como una sorpresa de carne hambrienta, así se aventuraba a las calles. Andaba despacio, con los ojos muy abiertos, suplicantes. Buscaba desesperadamente un dueño, porque ella hacía tiempo que había dejado de ser dueña de sí misma.
Regalaba sus abrazos, sus besos, su saliva, sus humedades, regalaba su boca siempre dispuesta, regalaba cientos de gemidos, regalaba las palabras que todos querían oír. Se regalaba sin esperar que le dieran nada a cambio. Todos sus orificios eran brutalmente desvirgados una y otra vez, día tras día, noche tras noche, hasta el momento en que, decidida a ser amada de otras formas, se los cosió con un grueso hilo, como si fuera una muñeca de trapo. Sus amantes enloquecieron, no era bastante con acariciarla, con morderla, tenían que arrancarle los ojos para eyacular en sus cuencas, sorberle los sesos, desmembrarla y comérsela con mermelada. Ella disfrutaba alimentando el deseo, pero para cuando se llegó a dar cuenta, era una pequeña carcasa tirada en mitad de la acera.
Mutilada, hueca, pero extrañamente feliz.
—Yo soy ardiente, yo soy morena,Rima XI. Gustavo Adolfo Bécquer.
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!